El vórtice polar

Tremendas olas de frío en el Midwest estadounidense.

 

Esencialmente es aire directo del Polo, arrastrado por un vórtice, una rueda que gira en sentido contrario de las agujas del reloj con el eje sobre la costa este del Canadá.

 

Como todo en la atmósfera, el vórtice también se mueve, desplazándose hacia el Polo, o hacia el sur, y yendo de oeste a este. Cuando está más al norte el aire polar enfría el norte de Canadá y la península del Labrador, de manera que despierta poca atención en los medios de comunicación.

 

Pero cuando se desplaza hacia el sur, ese aire entra en el centro de los EEUU, y los medios se llenan de alarmas y noticias de problemas de todo tipo.

 

En España tenemos también estas invasiones de aire polar. Suelen ocurrir en febrero, cuando un meandro del Chorro Polar arrastra aire hacia el sur directamente desde Groenlandia, bajando por el Mar del Norte y desplazándose por el valle del Ebro hasta el Mediterráneo.

 

Sin embargo, en España el frío es menos intenso que en las grandes praderas americanas, pues el viento se ha movido sobre el mar, que está siempre mucho más caliente que el suelo canadiense. De hecho, el Mar del Norte no se hiela nunca (recibe la Corriente del Golfo) y por lo tanto su superficie está, como mínimo, a 0ºC, mientras que en las llanuras canadienses el suelo puede estar a 30º bajo cero.

 

Esto del tiempo y el clima lo podemos entender mucho mejor si pensamos que vivimos como los peces dentro de un mar, pero que ese mar, en vez de ser de agua, es de aire, y no tiene costas.

 

El aire circula en grandes corrientes que se mueven unas al lado de otras, y que generan vórtices en los puntos de contacto.

 

Oímos en la televisión: Hay un anticiclón en las Azores, una baja sobre Galicia, un frente frío que entra por el Cantábrico, un frente cálido que trae aire del Sahara.

 

Realmente el anticiclón no es más que aire que gira (en el Hemisferio Norte) en el sentido de las agujas del reloj, y succiona aire frío de las alturas, que se calienta cuando llega a la superficie y sale del vórtice. Cuando vamos en un atasco en una carretera con dos carriles, nos sentimos animados cuando pasamos a cuatro carriles: Los coches divergen y la circulación se hace suave. En cambio, a la inversa, cuando queremos comprimir cuatro carriles en dos la circulación se hace brutal.

 

Esto ocurre en las áreas de bajas presiones, en las cuales el aire de muchos puntos converge en un área reducida y asciende en la atmósfera de forma tanto más violenta cuanto menor es el radio de giro (los tornados y huracanes).

 

Los frentes fríos y cálidos no son más que corrientes de aire que cruzan una cierta región.

 

El movimiento del aire está causado por las diferencias de temperatura de unas regiones a otras, pues el aire asciende sobre zonas de superficie caliente, y al ascender atrae aire de otras zonas, para rellenar el vacío que deja, y desciende cuando se ha enfriado y se ha hecho más denso.

 

Y el movimiento se complica porque la Tierra gira, y el aire con ella, de manera que además de la aceleración debida a las diferencias de temperatura, tiene una aceleración, que se llama de Coriolis, que enrolla sobre sí mismos esos ríos de aire que son la atmósfera.

 

Cuando se entiende la atmósfera, se maravilla uno al ver el ballet precioso que desarrolla el aire en su movimiento alrededor del planeta.

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