La locura del diésel

Ayer me pregunta un amigo que se quiere cambiar de coche, que si se compraría un coche diésel. Me dice que los comerciales de las casas de coches insisten en querer venderlos.

 

Probablemente estas casas comerciales están queriendo vender en España las porquerías diésel porque no consiguen venderlas en Francia o en Alemania, que van a prohibirlos en breve.

 

¿Cuál es el problema de los motores diésel?

 

El petróleo es una mezcla de muy diversos hidrocarburos, desde el alquitrán al metano pasando por el gasóleo, el keroseno, las naftas y gasolinas y llegando a los gases como el butano y el propano.

 

En el proceso de formación del petróleo en el interior de las primeras capas de la corteza de la Tierra, muchos componentes inorgánicos se mezclaron con los hidrocarburos. En los procesos de refino, de separación de los distintos hidrocarburos del petróleo, los componentes pesados, altamente viscosos retienen las micropartículas inorgánicas en mayor cantidad que los componentes volátiles.

 

Los motores diésel funcionan iniciando la combustión mediante el calor producido por la compresión de la mezcla de aire y gasóleo. El proceso es uno de combustión rápida y no de explosión. En el proceso, las micropartículas en suspensión del gasóleo no se queman, puesto que son componentes inorgánicos y salen al aire con el CO2 y otros componentes (estos otros son los que dan al humo de escape de los diésel su olor característico). El aire en las zonas de alto número de motores diésel y calderas de gasóleo tiene una concentración de micropartículas distinta de cero.

 

Hasta hace una década (aproximadamente) el humo del gasóleo contenía partículas de tamaños hasta 10 micras (es decir, de hasta centésimas de milímetro) y consecuentemente era negro, al convertirse los hidrocarburos en carbón no quemado.

 

Una norma de la UE prohibió ese tamaño de micropartículas y exigió una combustión total de forma que no se expulsaran al aire ni carbonilla ni partículas de tamaño mayor que 2.5 micras.

 

Pero las partículas de tamaño menor que 2.5 micras siguen saliendo al aire, y se mantienen en el mismo como el polen de las plantas en flor. Precipitan al suelo muy lentamente y se esparcen por el aire de las calles y penetran en los recintos abiertos (por ejemplo, en los edificios cuando se “ventilan”).

 

El aire de las ciudades contiene por tanto micropartículas de metales pesado, indiferentemente de cual sea su concentración. La U.E. ha fijado unas “concentraciones críticas” sin mayor criterio que algunas estadísticas que forzosamente no han podido estar bien hechas, porque, ¿Quién puede realizar un experimento durante 10 años sobre los daños a muy diferentes personas de muy diferentes concentraciones? Se necesitarían muestras de muchos grupos distintos de mil personas por grupo, sometidos diariamente a muy distintas concentraciones de esas micropartículas para tener criterios científicos sobre el daño que causan las mismas.

 

Y esos experimentos no se han hecho, ni se pueden, éticamente, hacer, a pesar de la salvajada que ha realizado Volkswagen y que se ha descubierto recientemente.

 

Puesto que no se puede saber cuál es la concentración dañina para cualquier grupo de personas, lo racional es suprimir la combustión del gasóleo.

 

El problema es que las micropartículas de tamaños menores de 2.5 micras pasan el filtro de los senos nasales en una buena cantidad de personas. Aunque no sea en más que una persona por ciudad, ya es dañino. Una vez llegadas a los bronquios en los pulmones, se depositan en los bronquiolos, de donde ya no pueden salir, provocando irritación y bloqueando el intercambio de oxígeno y CO2, esencial para la vida. En los últimos cinco años no solo ha aumentado el asma en los adultos, sino que lo ha hecho la bronquiolitis en los bebés.

 

Es el mismo efecto que se produce en los fumadores. Los ciudadanos en lugares de motores dieses y calderas de gasóleo están condenados a la misma vida que el fumador sin haber encendido un pitillo nunca.

 

No hay ningún argumento real a favor del uso de motores diésel. Son algo más eficientes que los motores de gasolina, digamos que si estos tienen rendimientos del 23%, los diésel pueden tener, en buen estado de mantenimiento, rendimientos de un 28%.

 

Esto en cuanto al rendimiento calorífico, porque el rendimiento monetario depende en exclusiva de los impuestos que las administraciones quieran poner a unas y otras clases de productos, ya que los lectores deben ser conscientes de que el precio que pagan en las gasolineras depende poco del precio del petróleo y mucho de los impuestos. Estos representan, antes del IVA, alrededor de la mitad del precio que pagamos por los combustibles.

 

La diferencia en los rendimientos no compensa el daño que hacen los sistemas que queman gasóleo.

 

De hecho, se está viendo que el ataque a nuestros pulmones (yo respiro francamente mal) hecho durante décadas a favor de las petroleras era absolutamente innecesario para el funcionamiento de la sociedad moderna. El litio estaba a flor de tierra tanto hace 40 años como ahora y las baterías de litio se podían haber empezado a optimizar hace esos 40 años, con lo cual estaríamos ahora como esperemos que estemos en 2060.

 

Es curioso que el impulso que se está dando ahora a los coches eléctricos coincide con que el pico de producción de petróleo tuvo lugar en 2007 y no en 1997.

 

Mientras los seres humanos seamos mercancía y consumidores en vez de personas, estaremos sometidos a estos ataques contra nuestras vidas, especialmente porque no queremos ser personas. El estafador solo estafa a quien quiere ser estafado. La abuelita que compra por 100 euros un billete aparentemente premiado con 1000 euros quiere realmente estafar a otros, y no le importa por tanto ser estafada por el ladrón.

El significado de la teoría cuántica

El primer principio de la teoría es el de “superposición”. El mundo en esta teoría se describe mediante “estados”, pero rara vez se definen o describen esos “estados”.

 

A nivel atómico e inferior, de protones y electrones, las energías de interacción son del mismo orden de magnitud que las propias energías de las partículas. La radiación electromagnética que es lo que realmente mueve a esas partículas y átomos, interactúa con ellas de manera resonante, de forma discreta, como las notas de las cuerdas de un violín.

 

El que las energías de interacción sean del mismo orden de magnitud que las del movimiento de las partículas produce efectos que se entienden mejor si consideramos una autovía con vehículos que reciben impactos aleatorios de bolas de goma de su misma energía. Los vehículos acaban llevando un movimiento con una enorme componente aleatoria, y el resultado es un principio de incertidumbre: Si mediante el choque de una bola de goma (cuando retorna) podemos conocer la posición del vehículo, el choque de la bola le ha cambiado aleatoriamente la trayectoria y el módulo de su velocidad: A nivel atómico el producto de las incertidumbres en la posición y en la velocidad es mayor que cero.

 

El movimiento a nivel atómico, de trillones y cuatrillones de cuerpos en interacción electromagnética es aleatorio. La única descripción posible es mediante funciones de probabilidad y, puesto que las interacciones se realizan mediante ondas (senos y cosenos), deben ser funciones complejas (que incluyen el símbolo “i”, definido de forma que i2 = -1).

 

Los “estados” de un sistema atómico son, pues, funciones de probabilidad. Una vez aceptado esto, el resto de las paradojas y complicaciones de la teoría cuántica se resuelven de manera sencilla y sin problemas, salvo el giro del electrón en su movimiento.

 

La superposición de los estados se entiende inmediatamente si pensamos en que, de manera probabilística, en cuanto nacemos y hasta que morimos, vivimos en una superposición de vivo y muerto: La probabilidad de estar vivo después de los primeros 5 años de vida alcanza el 99%, pero siempre hay una probabilidad del 1% de estar muerto. Esto cambia con la edad. Hacia los90 años las probabilidades se invierten, y tenemos un 1% de probabilidad de seguir vivos y un 99% de probabilidad de morirnos.

 

Podemos decir que nuestra vida es una superposición de probabilidades, y que en cualquier momento nuestro estado es una suma de probabilidades, pero también podemos decir que no necesitamos esto y que en cualquier momento estamos vivos o muertos.

 

Es la diferencia entre las dos partículas y u o.

 

En cuanto a la dualidad onda-partícula, es sencilla de entender. La radiación electromagnética es siempre una onda, que se propaga hacia fuera de la fuente a una velocidad de 300.000 km/s y nunca vuelve a la fuente salvo si choca con un espejo que actúa de nuevo como una fuente. Pero esta radiación continua interacciona en cuantos de energía con las partículas atómicas: Exactamente como una onda de sonido que solo interacciona de manera resonante, es decir, de forma discreta, con las cuerdas de un violín. La interacción es cuántica, discreta, pero de esto no se concluye que la radiación sea un conjunto de partículas sin masa.

 

De forma análoga, los electrones se comportan siempre como partículas, con masa. Ahora bien, cuando los electrones atraviesan una red atómica, su camino se convierte en discreto, pues la interacción con los átomos de la red es discreta porque esos átomos están colocados de manera discreta en la red. La interacción tipo ondulatoria de los electrones no ocurre entre ellos mismos, sino entre ellos y la red atómica.

 

En cuanto al entrelazamiento y la interacción a distancia más rápido que la luz, el teorema de Bell, es esencialmente un teorema de la estadística, y si se hace correctamente es cierto tanto en las dimensiones atómicas como en las dimensiones del orden de magnitud humano.

 

El experimento de enviar dos fotones (radiación de muy baja intensidad energética) con spines opuestos en dos direcciones opuestas también, y decir que cuando detectamos que uno de ellos tiene spin hacia arriba el otro, que estaba en una mezcla de spin hacia arriba y hacia abajo, cambia, instantáneamente su spin y lo coloca hacia abajo es una falta de entendimiento de lo que es un estado como mezcla de probabilidades.

 

El estado de ambos fotones está determinado de antemano, pero el resto del Universo no lo conoce hasta que mide uno de ellos. Instantáneamente las probabilidades se convierten en certezas.

 

Si yo llevo dos billetes de lotería, el estado del conjunto de los billetes es un entrelazamiento de probabilidades, hasta que salen las bolas del bombo. Si uno de los billetes tiene el premio gordo, instantáneamente la probabilidad de que el otro lo tenga baja de 1/70.000 a 0.

 

El teorema de Bell, el entrelazamiento de estados, y en general toda la teoría atómica es una teoría estadística, y la entendemos mal porque los seres humanos no estamos preparados para vivir con estadística. No sabemos hacerlo. Testigo: Las colas de personas en las oficinas de lotería, las fortunas que hacen los dueños de los casinos y la película Molly Bloom.

 

Es lo mismo que el principio de incertidumbre. Vivimos nuestras vidas rodeados de energías minúsculas. No podemos entender fácilmente como sería un mundo en el cual para “ver” un coche le tuviésemos que mandar una pelota de goma de su misma energía que nos volvería rebotada. Así es el mundo atómico.

 

Hay un problema que aún no he resuelto. Si pensamos que un electrón es una bola (no lo es, pero…) con cara y coronilla, cuando da una vuelta a una mesa, si empieza con la cara hacia la mesa, al dar una vuelta tiene la coronilla hacia esa mesa, y solo cuando da dos vueltas vuelve a tener la cara hacia la mesa. Esto lo escribimos como que el electrón tiene un “spin” igual a ½. Cada uno de nosotros tenemos un spin igual a uno, es decir cuando damos la vuelta no giramos sobre nosotros mismos. La radiación electromagnética también tiene spin igual a 1. ¿Por qué?

 

Es el misterio que queda en la física atómica.

 

 

La forma de conducir y el medio ambiente

Conduzco todos los días unos 100 kilómetros en los alrededores de Madrid. Y llevo años maravillándome de la forma de conducir de los madrileños, que supongo será la misma que la de los conductores de toda España.

 

Aunque hay conductores sensibles, una cierta mayoría son personas impacientes, agobiantes, que se pegan a la trasera del coche pitando y poniendo luces, con ansia de correr como locos para frenar bruscamente unos metros hacia delante.

 

Esto no tiene el menor sentido desde el punto de vista del objetivo de la conducción que es llegar a tiempo al destino. Pero es mucho peor respecto al medio ambiente, a la riqueza de cada persona y del país en general.

 

Los coches necesitan el combustible para realizar trabajo físico. Este se define como la fuerza por el espacio recorrido, y la fuerza es la masa por la aceleración, de manera que para ahorrar energía en forma de trabajo se precisa limitar las aceleraciones al mínimo posible. La conducción a base de acelerones y frenadas no solo es molesta, sino que es estúpida.

 

Recordemos que estupidez es hacer el mal sin sacar nada a cambio. Esa conducción es estúpida pues ¿Qué gana el conductor? Alrededor de las ciudades la progresión de una tal persona solo consigue ir de atasco en atasco, sin ganar un segundo en su viaje. Dentro de las ciudades una conducción sincopada, con acelerones y frenazos solo consigue ir de semáforo en semáforo sin adelantar un metro más que aquellos que conducen sin grades aceleraciones.

 

¿Y en las carreteras? La fuerza del motor, cuando no hay aceleración, se emplea en superar el rozamiento del aire, y este es proporcional a la velocidad al cuadrado del vehículo. En un viaje de 30 km a 90 km/h se tardan 20 minutos, a 120 km/h se tardan 15 minutos, una diferencia nimia de 5 minutos. Pero la energía gastada, proporcional al cuadrado de la velocidad, es 1.78 veces mayor a 120 km/h que a 90 km/h.

 

Está claro, sin más análisis, que la conducción violenta, sincopada, la conducción a alta velocidad, y los atascos, no solo molestan estúpidamente, sino que aumentan la disipación de riqueza, para nada, y la contaminación hasta extremos absolutos.

 

Los atascos precisan una conducción suave, con mucho sitio entre vehículo y vehículo, pues buena parte del problema es la dificultad para maniobrar cuando los vehículos están apelmazados entre sí. Un esquema de cremallera en los atascos resolvería al menos la mitad de sus problemas, y esto no es responsabilidad de las administraciones, sino de los conductores, que, confundiendo la posición con su variación, la velocidad, generan ellos mismos los atascos al poner cada vehículo a un metro del que va delante.

 

Estamos fastidiándonos a nosotros mismos, perdiendo nuestro dinero, y nuestro tiempo, estamos destrozando el medio ambiente, generando contaminación, y cambio climático, esencialmente para nada, o en el mejor de los casos para ganar 5 minutos en un viaje.

 

Una conducción diferente, tranquila, suave, ahorra dinero para cada persona, directamente, e indirectamente a través de un ambiente mejorado, y frenando el cambio climático, que también nos va a costar, a todos, una barbaridad de riqueza.

 

 

 

El problema de ser ambientalmente-consciente

Hoy hemos cogido, en Madrid, uno de los coches eléctricos a compartir que hay por la ciudad. Y hemos tenido problemas considerables para llegar al lugar de destino.

 

Si queremos utilizar las bicicletas que el Ayuntamiento de Madrid pone a disposición de los madrileños, morimos de ahogo en el tráfico de Madrid, respirando los humos de coches diésel, autobuses y motos, éstas lanzando aceite por sus tubos de escape.

 

En casa separamos la basura en papel, vidrio y otros residuos. Y lo haremos con la orgánica en cuanto haya cubos de basura para ello. Pero los contenedores están, el 90% de los días, llenos a rebosar, con cartones y vidrios por los suelos, en unas calles más bien asquerosas.

 

Si queremos utilizar el transporte público, debemos calcular al menos el doble de tiempo, y doble de molestias que si usamos el coche privado: Por poner un ejemplo: Vivo en Madrid y trabajo en Alcalá de Henares. Con transporte público (andando, autobús, tren, autobús) tardo 2 horas (con suerte) para llegar al trabajo y 2 horas para volver. Con mi coche hibrido tardo 40 minutos. No puedo emplear 4 horas de mi vida solo para desplazarme al trabajo en transporte público.

 

Y sin embargo hay una línea directa de tren que me pondría en Alcalá en 35 minutos desde casa. La usa un servicio que se llama (o se llamaba) Civis. Pero solo funciona de vez en cuando. A las autoridades públicas (RENFE es una empresa pública) no les costaría nada que hubiere un tren directo desde la Estación de Chamartín a Alcalá y Guadalajara que tardase unos 15 minutos entre esas estaciones, con una periodicidad de media hora. Pero no lo hacen.

 

Los autobuses de la Comunidad de Madrid entre las distintas localidades, por ejemplo, de El Escorial a Alcalá de Henares, de Móstoles a Alcobendas, podrían ir directamente de un lugar a otro, pero tienen forzosamente que pasar por la ciudad de Madrid, en vez de utilizar las vías externas a la ciudad. Pero no lo pueden hacer, por una ley ridícula y obsoleta.

 

Me gustaría poner paneles fotovoltaicos en el techo de mi vivienda, pero lo tengo prohibido si quiero verter energía a la red, por una ley absurda.

 

Realmente mejorar el medio ambiente, eliminar la contaminación, frenar el cambio climático y hacer la vida de las personas mucho más agradable, es totalmente factible y barato. Es lo mismo que mejorar la acústica de los lugares públicos (incluidos los bares españoles) y de las viviendas. Y no cuesta casi nada.

 

Lo de “costar” es algo muy relativo. Se pueden gastar miles de millones en cosas absurdas o que no rinden beneficios, pero gastar dinero en cosas racionales y razonables es mucho más difícil. Se hacen infinidad de viajes en avión (contaminando y lanzando CO2) para unas reuniones que se pueden hacer mucho mejor y casi gratis por video-conferencia. Y que, en general, no resuelven casi nada.

 

Se puede montar otro esquema vital, y este otro esquema implica nuevos trabajos, y muchos más. Sustituir el sistema de transporte por otro eléctrico, el esquema de obtención de energía por uno solar, elimina el dinero que sale del país hacia los productores de petróleo, gas y carbón, y generará, cuando se ponga en marcha, millones de puestos de trabajo: Cada instalación solar precisa de al menos 3 personas. Si necesitamos instalar y mantener unos millones de estas instalaciones tenemos trabajo para unos 3 millones de personas, trabajo limpio, de alta calidad y bien remunerado.

 

El transporte de mercancías por tubos neumáticos entre las grandes ciudades eliminaría la contaminación de los camiones, y el manejo del flujo de contenedores daría un trabajo de mucha mayor calidad a los millones de camioneros que ahora se juegan la vida en las carreteras y viven lejos de sus familias.

 

Y así con todo.

 

Cada revolución industrial ha mejorado radicalmente la vida de los ciudadanos.

 

No se entiende la resistencia numantina (Numancia desapareció de la faz de la Tierra) a aceptar estos cambios tecnológicos.

La tragedia del nacional-populismo

Acabo de leer un artículo en The Economist sobre el nacionalismo que está aquí para quedarse. Y leí hace unos días un libro de Eric Hoffner “The true believer”. Ambos explican el renacimiento del nacionalismo, y de la fé, por la capacidad de comunicación que proveen los imperios, en la época de Roma, gracias a las facilidades para la comunicación, inexistentes en épocas anteriores a Augusto, y hoy, en las redes sociales.

 

Las personas descontentas de sí mismas, las personas con escasa capacidad para entender o regular sus vidas, las personas dejadas un poco de lado por la sociedad (y ¿cómo no van a ser dejados de lado aquellos que no tienen opiniones razonables sobre la misma?) responden con pasión a quienes les acogen en sus redes.

 

Una persona con ideas estúpidas (recordemos que estupidez es hacer el mal sin obtener nada positivo a cambio) se siente cómoda en el seno de una tribu de otras personas que valoran esas ideas, hasta el punto de que es capaz de llegar a sacrificarse por la tribu.

 

Las ideas-pegamento que mantienen unidas a esas tribus son tanto más potentes cuanto más absurdos son, puesto que nadie con capacidad para razonar se suma a las mismas.

 

En las obras citadas arriba se dice que los nacional-populistas miran constantemente hacia atrás, queriendo recrear una gloria pasada que los seguidores crean en sus mentes. En nuestro país los catalanes han construido una imagen sin el menor viso de realidad, de una etapa pasada de grandeza que el presente les ha arrebatado. Los americanos engañados por Trump asumen que tienen que hacer a los EEUU “grandes de nuevo” cuando nunca han sido más grandes que ahora. Los ingleses que quieren un “brexit” imaginan que en la Inglaterra del pasado había más gloria que en la actual.

 

La realidad es que Cataluña siempre ha sido lo que es hoy: Una metrópolis, Barcelona, de comerciantes, sometidos a las crecidas y sequías de las finanzas, con un hinterland campesino que quiere participar en los beneficios del comercio sin compartir sus riesgos: Una dicotomía que lleva a la paranoia.

 

La Inglaterra de la “Gloria” era la de las viviendas sin baños ni calefacciones, sin educación y con la “Navy” capturando personas por las calles para hacerlos marineros forzados. La Inglaterra que hizo su dinero vendiendo opio a los chinos como capos colombianos, pero estatales.

 

Los “nacional-populismos” solo desaparecen con derrotas radicales como la del 1945 de la Alemania nazi, porque sus seguidores no viven, intelectualmente, en el presente, en la realidad de las cosas, sino que su vida discurre en las nubes de lo virtual, y en lo virtual, como en las películas de Matrix, hasta la resurrección es posible.

¿Dónde acaba el “nacional-populismo”? Por lo general, en una situación mucho más pobre de la que surgió, porque la idea de montar una tribu basada en las glorias interiores es el abandono del esfuerzo individual por mejorar la situación de cada uno y aceptar los cuentos de aquella. Y a veces la evolución es la guerra para “demostrar” la grandeza del nuevo o antiguo conjunto de personas. Y las guerras nunca producen más que muertos y miseria.

 

El lujo de anular la “grandeza” de unos frente a los demás lo hemos visto durante 67 años en Europa, 67 años sin guerras y compartiendo y aumentando recursos. Una de las locuras del nacionalismo excluyente es pensar que el territorio propio, y la falta de inmigración incrementa la riqueza, cuando esta es esencialmente el flujo de recursos e ideas de unos a otros.

 

La tragedia del “nacional-populismo” es la substitución de la riqueza real por una irrealidad virtual. Es la diferencia entre Numancia e Itálica: Los unos, desaparecidos de la faz de la Tierra, los otros senadores, filósofos y emperadores de Roma.

 

¿Se puede vivir con el “nacional-populismo”?

 

La única alternativa es la educación y el ridículo. Educación a los jóvenes para que duden de las imaginaciones, ridículo a los iluminados.

 

Si se quiere, se puede conseguir que desaparezca.

La flecha del tiempo

Ayer publicaba ABC un comentario a un artículo publicado a su vez en arXiv. En este último los científicos que lo firman mantienen que, en un experimento con spines, el calor fluye del cuerpo frío al cuerpo caliente, durante 1 milisegundo.

 

De aquí, el comentarista de ABC deduce que es posible que el tiempo fluya hacia atrás.

 

Pero si se lee el artículo de arXiv:1711.03323vl, se distinguen varias cosas: La primera, que el sistema en estudio es un sistema abierto, es decir, que intercambia energía con elementos externos al sistema. En este caso, los acondicionadores de aire modernos enfrían el aire frío de la ciudad en invierno para calentar el aire dentro de una habitación: Extraen energía del aire frío para traspasarla al aire caliente. Nada nuevo pues en el experimento mencionado en el ABC.

 

Lo segundo que se observa en el artículo de arXiv es que el paso de energía del sistema de menos energía al de más energía ocurre durante 1 milisegundo y luego se invierte la dirección y el resultado final es que el sistema con más energía ha entregado parte de esta al que tenía menos energía originalmente. El sistema evoluciona en el tiempo hacia un estado en el que ambos subsistemas tienen la misma energía.

 

Lo tercero, es la prostitución de las palabras. La temperatura es un concepto esencialmente estadístico. Es imposible definir la temperatura de una partícula aislada. De la misma manera, el calor es un flujo de energía a través de las paredes de un sistema cuanto en el flujo intervienen muchas partículas.

 

El experimento de arXiv está realizado con 2 q-bits, los spines de los electrones de dos átomos de un compuesto de Carbono, Hidrógeno y Cloro: CHCl3. No es posible hablar de la temperatura de esos electrones con spines orientados de manera que cada uno de ellos tenga una energía diferente a la del otro.

 

Y lo que es peor, en ningún lado del experimento se ve, de ninguna manera, qué tiene que ver con el tiempo el flujo de energía de un electrón con menor energía a otro con mayor energía solo durante 1 milisegundo, para invertirse el flujo tras ese milisegundo.

 

El tiempo ha estado avanzando mientras se realizaba el experimento, y en ningún momento el sistema ha vuelto a su situación original.

 

El tiempo es algo que compete a todo el sistema conjunto en el cual se realiza el experimento. Si no fuese así, el camino de un coche en una rotonda tras una vuelta de 360º sería una inversión del tiempo.

 

Solo si un sistema, sea este una partícula, o un conjunto de trillones de partículas, volviese espontáneamente, sin acción exterior, a su situación original, podríamos hablar de viaje hacia atrás en el tiempo.

 

El argumento de que las ecuaciones de la mecánica son reversibles en el tiempo, es engañoso. La ecuación para dos partículas que interaccionan entre sí, aisladas de cualquier interacción con otras partículas es invariante bajo un cambio de signo de la coordenada tiempo. Pero esto es la ecuación. ¿Cómo se invierte esa coordenada? Adicionalmente el tiempo carece de definición cuando el Universo es exclusivamente el conjunto de esas dos partículas.

 

Además, la invariancia de las ecuaciones bajo el cambio de signo de la variable tiempo es falsa cuando hay tres partículas de masas o cargas similares en interacción no lineal, es decir, gravitatoria o eléctrica. En este caso aparecen fluctuaciones en el movimiento que no pueden reproducirse, matemáticamente, en las ecuaciones con la variable tiempo invertida. Y evidentemente, no lo pueden hacer en la realidad. Si hay cuatro o más partículas de masas o cargas similares en interacción no lineal, ni siquiera sabemos cual es la solución de esas ecuaciones, de manera que ni siquiera podemos saber si es posible hablar de invariancia temporal. Y el tiempo solo empieza a tener algún sentido, alguna definición, con cuatro o más cuerpos formando un Universo.

 

 

Estos problemas son todos de lingüística. Yo puedo decir que temperatura es el color de la cara de mi vecino: Roja en verano, pálida en invierno, pero eso no es la definición de temperatura. El lenguaje común puede funcionar, mal, pero funcionar, con términos lingüísticos sin definición precisa, pero la ciencia necesita la precisión casi absoluta en su lenguaje.

 

En ciencia no sirve la afirmación de Humpty-Dumpty de que las palabras significan en cada momento lo que este personaje de Alicia en el País de las Maravillas quiere que signifiquen.

 

Esto es la posverdad que está empezando a destruir la ciencia, y a volvernos al dogma, a la estafa aceptada por el estafado.

Posverdad en la sociedad y en la ciencia

La posverdad es la utilización abierta y explícita de la mentira, sabiendo que lo es el que la emite y el que la recibe: Es vivir en un mundo de cuento sin el menor pudor.

 

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

 

En otras etapas de la historia las personas trataban de vivir en un mundo real, y se sentían bastante mal si eran engañadas. Hoy parece que los que experimentan el engaño lo aceptan con gusto, quizás porque así ellos también se ven legitimados para engañar a su vez.

 

Posverdad han sido las campañas de Trump, del Brexit, de los independentistas catalanes. A estos los tenemos más cerca. Que personas como Trump, o los jefes políticos en Cataluña quieran engañar, es esperable: Tienen mucho que ganar personalmente. Que los que les votan acepten ser engañados, es menos inteligible. Los mineros del carbón, en los Apalaches, pueden pensar que Trump les va ayudar, aunque realmente saben que no lo va a hacer, pero en vez de atarse los machos y buscarse otros empleos, prefieren soñar y aceptar el engaño: Al menos es menos trabajoso.

 

De la misma manera, los votantes independentistas pueden tener sentimientos de orgullo (hybris, más bien) y dejarse engañar pensando que fueron los catalanes los que descubrieron América, pero eso no les ayuda a mejorar su situación vital.

 

Esto que ocurre en la sociedad, por desgracia está empezando a ocurrir en la ciencia. Publicar se ha convertido en imperativo para sobrevivir en las universidades e institutos de investigación. Pero publicar ¿qué? Cualquier descubrimiento científico exige plantear hipótesis, derivar resultados y validar o falsar esos resultados mediante los experimentos o las observaciones. Esto es un proceso largo, pero la competición para publicar no espera, de forma que con cada vez mayor frecuencia se publica sin haber validado las afirmaciones.

 

Si los trabajos son puras matemáticas, si la derivación de los resultados a partir de las hipótesis no tiene fallos, pueden aceptarse aquellos sin validar las hipótesis. Pero esto no es así en las ciencias experimentales. Yo puedo probar que las personas son capaces de volar batiendo los brazos, si parto de las hipótesis necesarias para ello. Pero esa prueba teórica no tiene el menor sentido si nadie consigue levantar el vuelo.

 

Hoy se encuentran en las revistas de física toda clase de artículos que utilizan hipótesis no verificadas e inverificables. Pero las deducciones matemáticas a partir de esas hipótesis se aceptan si no hay fallos en la deducción. ¿Por qué las aceptan los editores de las revistas científicas? Aceptan el engaño porque ellos también están en ese juego de virtualidades. Sencillamente, lo más probable es que el nuevo autor haya seguido una línea virtual abierta por el editor correspondiente, de manera la posverdad se propaga.

 

¿Es bueno, malo, es indiferente el avance del sistema de la posverdad, es decir, de la mentira aceptada como tal?

 

Es malo para la sociedad y es terrible para la ciencia. El único avance real del ser humano en sus 100.000 años de existencia ha sido la ciencia, que es la que permitía progresar. Hoy se rechaza en ciertos círculos la idea del progreso. Pero el no-progreso es la vida de las hormigas: 300 millones de años haciendo exactamente lo mismo sin objetivo alguno: Son esencialmente máquinas reproductoras. ¿es rechazable el progreso si una mayoría de la sociedad vive en condiciones de miseria? Progreso significa que 400 millones de personas hayan salido en las 3 últimas décadas de China de la miseria hacia la clase media.

 

Tan malo no es, el progreso.

 

Pero la mentira, el engaño y el dogma son, casi por definición, estrictamente conservadores, esencialmente anti-progreso.

 

Nosotros veremos qué es lo que queremos.

Los negacionistas del Cambio Climático

Antonio Ruiz de Elvira

Catedrático de Física Aplicada

Universidad de Alcalá

 

Voy a responder, una por una, una serie de afirmaciones publicadas por un tal Fernando del Pino Calvo-Sotelo, cuyas credenciales para hablar del Cambio Climático (CC) son su profesión de inversor financiero. (http://www.fpcs.es)

 

La madre de todas las falacias del ecologismo actual, y de lejos la más peligrosa, es el llamado cambio climático

 

Esto es una afirmación gratuita escrita en la publicación que se cita. Solo se basa en unos escritos de un científico llamado Kiminori Itoh. Esta persona centra su rechazo al cambio climático en un argumento radicalmente falso: Que el resto de los científicos afirmamos que éste es consecuencia, únicamente, del aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera.

 

De hecho, los razonamientos y modelos científicos del CC se basan en una serie muy amplia de causas. Se ponderan todas y se utilizan todas ellas en los modelos de CC y el resultado es siempre una subida de la Temperatura Media Global (TMG) y otros muchos cambios en la circulación de atmósfera y del océano. Estos cambios son los que realmente representan el CC.

 

Las premisas pseudocientíficas de la ideología del cambio climático son cuatro: el planeta está en máximos históricos de temperatura, la temperatura está exclusivamente determinada por el CO2 producido por la actividad humana, las consecuencias del aumento de temperatura serán catastróficas, y existe un amplio “consenso” científico al respecto. Las cuatro son falsas.

 

El Sr. del Pino patina como en una pista de hielo. Ninguna de esas “premisas” se utiliza en el análisis del CC. No puedo saber de donde las ha sacado.

 

Ningún científico dice que el planeta esté en máximos históricos de temperatura. Este Sr. del Pino podría leer mi libro: “Quemando el Futuro: Clima y Cambio Climático” y buscar en él la secuencia geológica de temperaturas. De hecho, estamos en una de las etapas más frías de la historia del planeta.

 

Ningún científico afirma que la TMG esté determinada exclusivamente por el CO2 (podía decir: por la concentración de CO2) en la atmósfera. Todos los científicos utilizamos otras muchísimas causas para tratar de entender la evolución de la temperatura del planeta.

 

Ningún científico mantiene que las consecuencias serán catastróficas en el sentido de la desaparición de la raza humana, pero sí que tendremos problemas graves para mantener el estilo de derroche de la vida que llevamos en la actualidad.

 

Y el consenso entre los científicos sobre el CC alcanza a un 99.999…% de los mismos.

 

En el último millón de años de historia climática del planeta Tierra se han alternado glaciaciones y períodos interglaciares con temperaturas mucho más cálidas (como en el que ahora, afortunadamente, nos encontramos). …..

 

Los científicos conocemos perfectamente (y quizás mejor que el Sr. del Pino) la secuencia de glaciaciones, las etapas cálidas y frías de los últimos mil años, y otras muchísimas cosas (quizás debería leer mi libro). La TMG del planeta ha estado aumentando desde 1880 hasta hoy, con altibajos, como hacen todas las variables de los sistemas complejos, como por ejemplo la riqueza y bienestar humano. ¿O debemos decir que la riqueza humana no aumenta porque ha habido recesiones económicas en los años ‘30 del siglo XX y la más reciente de las hipotecas basura?

 

Primera pregunta: si el clima ha estado variando constantemente desde el albor de los tiempos, ¿cómo va a ser la industrialización la responsable de las variaciones climáticas? Si desde hace millones de años y hasta mediados del s. XX el clima cambiaba por causas naturales, ¿cómo puede ser que ahora, cambie, mágicamente, por la actividad humana?

 

Estas dos preguntas revelan, no un desconocimiento de la ciencia, sino un defecto en la forma de pensar, en la capacidad de razonar. La industrialización añade una causa más a las causas naturales para el presente cambio climático, uno más, pero mucho más rápido que los anteriores. Y ahora cambia, además de por causas naturales, por la causa de la emisión constante de gases poliatómicos que retienen la radiación infrarroja.

 

El CO2 o dióxido de carbono, escandalosamente estigmatizado por la propaganda ecologista como “contaminante”, ….

 

Nadie dice que el CO2 sea un contaminante. Si decimos que el aumento de su concentración en la atmósfera genera problemas para la civilización.

 

Para más inri, los datos paleo-climatológicos indican que, históricamente, el CO2 ha aumentado unos 800 años después del aumento de temperaturas, lo que significaría, en caso de que la correlación implicara causalidad, …

 

En algunos de los CC naturales anteriores la bajada del nivel del mar ha liberado metano de los taludes continentales. El aumento de la concentración de este gas ha calentado el océano que ha burbujeado CO2 como lo burbujea una gaseosa cuando se calienta. El metano dura unos 3 años en la atmósfera, es un disparador, pero el CO2 dura unos 120 años y es el que finalmente mantiene una temperatura u otra.

 

El vapor de agua es el gas básico para mantener la TMG del planeta, pero la concentración de vapor de agua es constante: Si hay más, llueve más, sencillamente. Lo que controla el cambio son los gases poliatómicos.

 

En los análisis climáticos hechos desde la ciencia se tienen en cuenta, evidentemente, la actividad solar, la circulación oceánica y las nubes, y otros muchos factores que el autor de post no menciona.

 

Pasamos ahora a las consideraciones sociales que menciona el autor del post. ¿Qué puede tener que ver un aumento del poder político con el CC?

 

El empobrecimiento que menciona y que no se detecta en la sociedad global, derivaría de la creciente escasez de petróleo y gas natural. La riqueza es, esencialmente, energía. Lo que se propone para frenar el CC es capturar cada vez más energía solar hasta que ésta supere globalmente la cantidad de energía solar fósil. Que la sociedad tenga más energía la hace más rica, no más pobre.

 

Y el autor del post no explica que tiene que ver el CC con la libertad. Acerca de la libertad, se habla mucho de ella, como de la democracia, sin especificar de qué se habla. ¿A que libertad se refiere el autor del post? Se puede pedir libertad de algunos para matar a otros, libertad de los ricos para esclavizar a los pobres, y otras de este estilo. El autor del post no aclara que quiere decir.

 

Yo, que vivo dentro de la comunidad científica, jamás he sentido ni visto campaña alguna de “intimidación”. Todo el que quiere publicar sus ideas, lo hace. Si están bien argumentadas, lo hace en revistas de amplia circulación. Los mil artículos que menciona acerca de que la subida actual de la TMG es natural son parte del debate científico. Si se prueba que lo que escriben es cierto, se aceptarán, pero su mera publicación no es suficiente para rechazar la evidencia.

 

En efecto, la verdadera amenaza no es ningún cataclismo futuro, sino una peligrosa ideología totalitaria que, embozada tras sus supersticiones pseudocientíficas, ya está adoctrinando a los niños con los libros escolares y a los adultos con el constante martilleo de la propaganda mediática. No se dejen embaucar.

 

¿Qué puede tener que ver la realidad del cambio climático con “una ideología totalitaria”? De hecho, los países realmente totalitarios, Rusia (de nuevo), Venezuela, Cuba, etc. rechazan la realidad del CC y promueven el uso de los combustibles fósiles.

 

Aceptar lo que vemos con nuestros ojos, y apoyar el cambio hacia una economía solar está generando ya un nuevo crecimiento económico puesto que, en último análisis, la riqueza no es más que la disponibilidad de energía, y cuanta más podamos capturar de una fuente inagotable a escala humana, mejor.

¿Por qué no nos sirve “el anticiclón de las Azores”?

Llevamos una etapa muy larga de sequía. Llueve un día, dos días, y luego, semanas de “buen tiempo”.

Entrepeñas, cabecera del Tajo y fuente de agua para el trasvase al Segura.

La razón, se dice, el “anticiclón de Azores”, “hay un anticiclón sobre España”, …

Pero ¿Por qué se sitúan los anticiclones donde lo hacen, y por qué este año (y los 5 anteriores) tenemos anticiclones en Otoño, extendiéndose hasta Diciembre?

Anticiclones y borrascas no son más que las expresiones lingüísticas de la circulación atmosférica. Esta circulación se produce en primer lugar por la convección del aire recalentado al contacto con el agua caliente de los océanos en el ecuador. El aire sube y se desplaza al subir hacia ambos Polos, dependiendo del hemisferio donde se realice la subida. Conserva la velocidad hacia el Este del ecuador que es mayor que esa misma velocidad en latitudes mayores. Así, en su ascenso el aire se desplaza hacia el Este y se forman las corrientes de aire de Oeste a Este en altura desde las líneas de los trópicos a los Polos.

 

Ese viento se dispone en celdas latitudinales y se acelera debido a la diferencia de temperaturas entre el Ecuador y ambos Polos, como se acelera en aire en las habitaciones sobre los radiadores. La máxima aceleración se produce en el punto latitudinal de máximo gradiente de temperatura entre el Ecuador y cada Polo.

 

El gradiente es intenso cuando el Polo (nos centramos en el Polo Norte, que es el que tiene influencia sobre España) esta muy frío, y es más débil cuando el Polo está a mayor temperatura. Hace 50 años, estas situaciones se producían en invierno y verano, y consecuentemente los vientos circulaban, en altura, con fuerza y sin meandros en invierno, y más lentos y con meandros no muy grandes en verano.

 

Hoy el Polo Norte está muy caliente (relativamente a su posición latitudinal):

 

y por tanto la diferencia de temperaturas entre ecuador y Polo no es grande, teniendo en cuenta, además, que el Sol se encuentra casi en el Trópico de Capricornio, en el Hemisferio Sur.

Los meandros de este Diciembre corresponden a los de los veranos de la mitad del siglo XX. (Entonces también había sequías ¿cómo no? (la “pertinaz sequía” de 1944), pero no se utilizaba hasta la última gota de agua para regar los campos). No son la circulación tendida de los inviernos de hace, digamos, 10 años.

 

La situación es irreversible en la escala de generaciones humanas, pues una vez eliminado el hielo, la tundra libera metano en cantidades crecientes, y el suelo al norte del Círculo Polar Ártico no se enfría en invierno, pues el hielo es un aislante perfecto, y una vez vuelve la primavera, el deshielo avanza hacia el norte. Al ocurrir esto, la Tierra absorbe toda la radiación que el hielo reflejaba, y se calienta cada vez más, en un ciclo con realimentación positiva.

 

Los anticiclones y las borrascas se ponen donde los encontramos, no por casualidad, sino por la termodinámica de atmósfera y océanos. Y esta termodinámica es, como en las casas, la relación entre la cantidad de calor que entra en el planeta y la que sale, y esta última depende de los aislantes en las paredes y ventanas, lo que para el planeta es la atmósfera que lo separa del espacio exterior.

 

O como el calor o el frío que tenemos dentro de una cama en una habitación en invierno, sin calefacción. Más mantas, más temperatura dentro de la cama, menos mantas, más frío. Así de sencillo

Energía. ¿Cuál es el problema?

En el último año una serie de políticos alrededor del mundo, sobre todo el Sr. Trump, en los EEUU han estado insistiendo en la conveniencia económica de seguir utilizando el carbón como combustible fósil, como fuente de energía.

 

Seguir quemando carbón es malo para el clima, es malo para la salud de las personas y es malo al destrozar muchos paisajes, tanto en las minas como en las centrales que lo queman. Y es innecesario.

 

El argumento que dan estas personas es que seguir quemando carbón mantiene la riqueza de los países, y mantiene la ocupación de mucha gente.

 

Estos argumentos necesitan ser debatidos. Es lo mismo que cuando en ciertas partes de España se habla de la “libertad”. ¿Qué es la libertad? ¿Puede haber libertad para matar, para conducir por el carril contrario de los demás, para coger lo que los demás poseen?

 

O la “democracia”. Si todo un pueblo quiere invadir a su vecino, ¿Es eso democracia? Si el 90% un pueblo quiere quitar su riqueza al 10% restante ¿Es eso democracia?

 

Las palabras “libertad” y “democracia” sin más no significan nada. Exactamente lo mismo ocurre con la riqueza. Si una persona habla de la “riqueza”, ¿de que riqueza habla? ¿De la riqueza de los que sacan el carbón de las minas, de los que lo queman en las centrales, o de la riqueza de los ciudadanos de un país?

 

Lo mismo con el petróleo. ¿Quién disfruta de la riqueza del petróleo? Los dueños de los pozos, de las refinerías, los que venden combustibles, el Estado que cobra impuestos especiales sobre gasolina y gasóleo, y nadie más.

 

Buena parte de la teoría económica, de hecho, casi el 99%, asume que la riqueza “existe”. De donde sale, no es de interés para los que exponen y utilizan esa teoría.

 

Pero si es de interés para el resto de las personas del mundo. Si hay riqueza se podrá repartir, bien o mal, pero se podrá repartir. Si lo que hay es pobreza, no se puede repartir nada.

 

Interesa, pues, saber que es la riqueza y de donde sale.

 

Y la riqueza es, exclusivamente, la disponibilidad de energía. El ser humano, los animales y las plantas, hasta los hongos, que están entre medias de estos últimos, casi lo único que hacen es buscar la riqueza.

 

En la etapa cazadora recolectora del ser humano, la búsqueda de energía y su disfrute ocupaban el 100% de su actividad. La energía estaba generalmente disponible, salvo etapas recurrentes de escasez: Era el alimento, que no es otra cosa que el medio de introducir energía en el cuerpo humano.

 

Durante las etapas recurrentes de escasez, desaparecía una parte de la población humana. Fue esta circunstancia lo que llevó, cuando terminó la última glaciación, a unos grupos humanos a aceptar perder algo de su capacidad de movimiento y su independencia, no de la naturaleza, sino de otros seres humanos, para garantizar la riqueza que proporcionaban las plantas al capturar la energía del sol, y aumentar la población.

 

El aumento de la energía disponible hizo que existiese un surplus de la misma, que podía repartirse o concentrarse, ese surplus, en pocas manos. Para mantener el esquema agrícola basado en los riegos del suelo se precisaba una pequeña estructura jerárquica, que se hizo excesivamente amplia y en gran medida parasítica al conseguir concentrar todo el surplus de energía en muy pocas manos.

 

Es imprescindible señalar que cuando hablo de “energía” estoy refiriéndome a la energía que proporcionan los granos de cereal, de azúcar, los animales alimentados con pienso.

 

Si una persona controla la distribución de esa energía, se considera como rico o muy rico. Puede incluso comisionar equipos de personas para que extraigan minerales escasos sin que esas personas tengan que cultivar la tierra. Ese “rico” acumula la energía del sol almacenada en los cereales, y los metales (oro y plata, piedras preciosas) extraídos por esos equipos.

 

Saltando a la actualidad, el control de la energía supone en gran medida el control de la riqueza. Si queda alguna duda, antes del fracking, los EEUU se consideraban no tan ricos como en los años de abundancia de petróleo: Hoy expresan una y otra vez que con el fracking ha vuelto la riqueza al país.

 

Pues bien: La riqueza, es decir la energía solar fósil, almacenada en forma de carbón, petróleo y gas metano es limitada. El fracking en los EEUU terminará en no más de 20 años. El petróleo, salvo en Arabia y en Venezuela, se encuentra cada vez más profundo y es más difícil de extraer: Es der, su cociente entre la energía extraída o recuperada (ER) y la energía invertida (EI) para extraerla, ERoEI, es cada vez menor.

 

Hay una energía disponible en cantidades casi ilimitadas a escala humana: La energía solar directa. En la etapa de la primera revolución energética, la agrícola, hace unos 8.000 años, el rendimiento de las plantas en la extracción de energía tenía un ERoEI de alrededor de 1.50. Hoy la energía solar actual tiene ERoEIs entre 10 y 20, y sobre todo, es inagotable.

 

Parafraseando a Adam Smith, la Riqueza de las Naciones es, esencialmente, la cantidad de energía de que disponen.

 

Toda la energía que usa España en un año, alrededor de un billón (español, un millón de millones) de kwh, se puede obtener con 10.000 km2 de suelo dedicados a la energía solar (y una derivada de ella que son los aerogeneradores). La superficie de España es de 500.000 km2. 10.000 km2 representa solo un 2% de esa superficie, y pueden elegirse, para la captura de energía solar, aquellos terrenos infértiles que no sirven para otra cosa.

 

Si en vez de 10.000 km2, España utilizase 20.000 km2 (un 4% de su superficie, estéril) seríamos unas tres veces más ricos, todos, de lo que somos ahora, pues ahora casi toda la energía que utilizamos se la pagamos a otros.

Hay que ser tonto del todo para rechazar esta verdad tan elemental, y querer mantener una energía escasa, agotable y contaminante.