Posverdad en la sociedad y en la ciencia

La posverdad es la utilización abierta y explícita de la mentira, sabiendo que lo es el que la emite y el que la recibe: Es vivir en un mundo de cuento sin el menor pudor.

 

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

 

En otras etapas de la historia las personas trataban de vivir en un mundo real, y se sentían bastante mal si eran engañadas. Hoy parece que los que experimentan el engaño lo aceptan con gusto, quizás porque así ellos también se ven legitimados para engañar a su vez.

 

Posverdad han sido las campañas de Trump, del Brexit, de los independentistas catalanes. A estos los tenemos más cerca. Que personas como Trump, o los jefes políticos en Cataluña quieran engañar, es esperable: Tienen mucho que ganar personalmente. Que los que les votan acepten ser engañados, es menos inteligible. Los mineros del carbón, en los Apalaches, pueden pensar que Trump les va ayudar, aunque realmente saben que no lo va a hacer, pero en vez de atarse los machos y buscarse otros empleos, prefieren soñar y aceptar el engaño: Al menos es menos trabajoso.

 

De la misma manera, los votantes independentistas pueden tener sentimientos de orgullo (hybris, más bien) y dejarse engañar pensando que fueron los catalanes los que descubrieron América, pero eso no les ayuda a mejorar su situación vital.

 

Esto que ocurre en la sociedad, por desgracia está empezando a ocurrir en la ciencia. Publicar se ha convertido en imperativo para sobrevivir en las universidades e institutos de investigación. Pero publicar ¿qué? Cualquier descubrimiento científico exige plantear hipótesis, derivar resultados y validar o falsar esos resultados mediante los experimentos o las observaciones. Esto es un proceso largo, pero la competición para publicar no espera, de forma que con cada vez mayor frecuencia se publica sin haber validado las afirmaciones.

 

Si los trabajos son puras matemáticas, si la derivación de los resultados a partir de las hipótesis no tiene fallos, pueden aceptarse aquellos sin validar las hipótesis. Pero esto no es así en las ciencias experimentales. Yo puedo probar que las personas son capaces de volar batiendo los brazos, si parto de las hipótesis necesarias para ello. Pero esa prueba teórica no tiene el menor sentido si nadie consigue levantar el vuelo.

 

Hoy se encuentran en las revistas de física toda clase de artículos que utilizan hipótesis no verificadas e inverificables. Pero las deducciones matemáticas a partir de esas hipótesis se aceptan si no hay fallos en la deducción. ¿Por qué las aceptan los editores de las revistas científicas? Aceptan el engaño porque ellos también están en ese juego de virtualidades. Sencillamente, lo más probable es que el nuevo autor haya seguido una línea virtual abierta por el editor correspondiente, de manera la posverdad se propaga.

 

¿Es bueno, malo, es indiferente el avance del sistema de la posverdad, es decir, de la mentira aceptada como tal?

 

Es malo para la sociedad y es terrible para la ciencia. El único avance real del ser humano en sus 100.000 años de existencia ha sido la ciencia, que es la que permitía progresar. Hoy se rechaza en ciertos círculos la idea del progreso. Pero el no-progreso es la vida de las hormigas: 300 millones de años haciendo exactamente lo mismo sin objetivo alguno: Son esencialmente máquinas reproductoras. ¿es rechazable el progreso si una mayoría de la sociedad vive en condiciones de miseria? Progreso significa que 400 millones de personas hayan salido en las 3 últimas décadas de China de la miseria hacia la clase media.

 

Tan malo no es, el progreso.

 

Pero la mentira, el engaño y el dogma son, casi por definición, estrictamente conservadores, esencialmente anti-progreso.

 

Nosotros veremos qué es lo que queremos.

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