Incendios y otras catástrofes

En California se han quemado estos días al menos 46.000 Ha o 450 km2, un área de un tamaño un 80% de la ciudad de Madrid. En Portugal llevan 200 incendios esta primera semana de Octubre. Todos sabemos de los huracanes de este otoño en el Caribe. Pocos siguen las catástrofes de los tifones de Asia y de los monzones de la India.

 

¿Son estas catástrofes consecuencia del cambio climático?

 

El argumento básico de los negacionistas, entre otros el Sr. Trump, y su encargado de deshacer todo lo que se había avanzado en los EEUU para tratar de frenarlo, el Sr. Pruitt, es que “siempre ha habido cambio climático”.

 

¿Quién puede saber esto mejor que los que nos dedicamos al estudio del clima?

 

Pero otros cambios climáticos han ocurrido cuando no había civilización sobre la Tierra, o han sido mucho menores, como el óptimo medieval que permitió a los escandinavos salir de “Vikingos” de sus lugares de origen, o la pequeña edad del hielo, que causó revoluciones campesinas en todo el mundo al hacer disminuir las cosechas a lo largo y ancho del globo.

 

El cambio climático actual es mucho más brusco que los anteriores de que tenemos registro, y como dos veces (hasta hoy) más intenso que estos dos últimos que he mencionado. La única explicación para un cambio climático de esta magnitud y en tan corto tiempo es el aumento de los gases poliatómicos en la atmósfera, que retienen la emisión de salida en el rango de los infrarrojos, y consecuentemente aumentan la temperatura del planeta.

 

El aumento de la temperatura del Ártico cambia las trayectorias de los vientos, y es esto lo que denominamos Cambio Climático: llueve en donde no tenía que llover, deja de hacerlo allí donde se esperaba el agua, la atmósfera carga más vapor y por tanto, cuando llueve, lo hace con mayor intensidad.

 

Los incendios son consecuencia de la sequía, una causa natural pero aumentada por el ser humano, y las malas prácticas de las personas. De la misma manera que las inundaciones son hoy más dañinas que hace décadas o siglos, los incendios son mucho más perjudiciales también hoy. La capacidad del agua para causar daño se debe a la deforestación (incluidos los incendios), ya que al eliminar los árboles se eliminan los frenos al agua que cae por las laderas, y al llegar este agua a las zonas pavimentadas el suelo no la puede absorber.

 

Respecto a los incendios, si no se limpia constantemente el sotobosque, éste, al final de verano, es pura yesca, que se incendia por cualquier causa. Si además se permite construir al lado de los bosques (la distancia mínima debería ser de 500 metros, pues las casas se incendian sencillamente por la radiación infrarroja que desprende el incendio) la tragedia está servida.

 

Los argumentos de los negacionistas son, o bien que las vidas humanas no importan, o bien que son el precio a pagar por no se sabe qué libertad de las personas. Que hay que permitir los negocios (el carbón, por ejemplo), que no debe haber zonas protegidas pues las gentes deben poder vivir donde les plazca, y que limpiar los bosques cuesta dinero.

 

Como se puede aceptar sin esfuerzo mental, el dinero que se gana con el carbón se puede ganar mejor con otras actividades, y la realidad es que, aunque queramos, no podemos vivir donde nos apetezca, por ejemplo, en lo alto del Everest, ni podemos conducir unos por la derecha y otros por la izquierda al mismo tiempo, y el dinero que cuesta limpiar los bosques no llega ni al 0.01% del dinero que se pierde cuando estos se queman.

 

La razón verdadera es la que describió Ortega en su “Rebelión de las masas”, hace ya 90 años, y que llevamos arrastrando desde entonces: La exigencia del que no sabe a hacer su santa voluntad. El rechazo a la razón, y la vuelta a la barbarie, entendiendo ésta por rechazo a una vida civilizada y racional.

 

Las catástrofes aumentarán. Lo predijimos unos cuantos, hace ya 30 años, pero como los escritos de Ortega, ante el rechazo de la gran mayoría de las personas.

La situación actual del mundo

Estamos viendo el empoderamiento de los más ignorantes de la sociedad, como ya anunciaba Ortega: Estamos viendo la auténtica “Rebelión de las Masas”.

Hay esta semana (2-8/10/17) un artículo en “The Economist” que indica cómo, con el crecimiento del número de investigadores ha disminuido, no solo relativamente, sino en términos absolutos, la aparición de ideas nuevas, de nuevos descubrimientos.

Todos los años me pide “El Cultural” una lista de los 5 hitos más importantes ocurridos en ese año en la ciencia. Cada año me resulta más difícil señalarlos, encontrar aunque solo sea uno.

Esto es fácilmente comprensible: Para descubrir algo nuevo es preciso pensar mucho, y para ello deben los pensadores pasar mucho tiempo ‘’sin hacer nada’’, nada se entiende no correr frenéticamente de un sitio a otro, no escribir alocadamente artículos para promocionarse, y no justificar sin parar las subvenciones recibidas.

Los temas aceptados para ser investigados son aquellos que presentan el mínimo riesgo de fracaso, es decir, temas marginales que no suponen ninguna innovación. A mí me rechazaron los dos últimos proyectos que presenté, con el mismo argumento: “Los resultados que usted propone conseguir no están garantizados”. Tras estos dos mensajes, dejé, evidentemente, de plantear proyectos oficiales, y ahora investigo yo solo por mi cuenta.

Esto, que es algo de un pequeño rincón del mundo, la investigación científica, es una muestra de la situación general de este mismo mundo, al menos en nuestra esfera de atención, lo que se da en llamar ‘’el oeste’’.

Esto que pasa en la investigación es un síntoma, como digo, de muchos problemas actuales de todo el mundo. Los problemas se llaman, paradójicamente, éxito. Pongamos otro ejemplo de España: En la transición se pensó que todos los españoles deberían poder obtener un título de licenciado universitario. Se montaron universidades nuevas hasta llegar al número de 80. Sus profesores pensaron que debían llegar todos a catedráticos y el número de estos no ha hecho sino aumentar de manera continuada.

Ahora bien, un catedrático tiene alguna importancia si hay pocos. Si hay muchísimos no hay distinción alguna. Se mantiene la denominación, pero no la imagen que esa denominación despierta en la mente. Con respecto a los alumnos, si todos los españoles son licenciados, ser licenciado carece de valor.

Entre 1950 y, digamos, 2010, se “garantizaba” a todas las personas que podrían no solo vivir bien sino, sobre todo, prosperar. Ahora bien, prosperar, por ejemplo, en una fábrica quiere decir llegar a capataz, a jefe de sección, a jefe de servicio. Y si todos llegan a jefe de servicio, ya no hay ninguno que lo sea, realmente.

Se buscaron máquinas para aumentar la productividad de cada persona. Las máquinas se hicieron tan eficientes que dejaron de necesitar a las personas. El éxito produce fracaso.

En las ciencias los sistemas se caracterizan mediante ecuaciones llamadas diferenciales. Para encontrar la solución de éstas, se precisan condiciones de contorno, que se suponen constantes.

La evolución de nuestras sociedades ha generado cambios constantes en las condiciones de contorno, de manera que las ecuaciones no tienen solución. Los gestores se empeñan en mantener las antiguas ecuaciones con aquellas condiciones hoy ya obsoletas. Las gentes se revuelven, y no ven solución a sus problemas. Y sobre todo no entienden cómo esos gestores que prometieron tanto, no reconocen que ya no saben cómo arreglar aquellos problemas.

Las magníficas ecuaciones y sus maravillosas soluciones ya no describen el mundo que esas soluciones han creado. Pero su éxito era tal, que los que manejan las ecuaciones no aceptan que tengan que cambiarlas.

Nos está pasando esto mismo con la cosmología, con los modelos de partículas: Se han ajustado tan bien a los datos medidos, que los físicos se resisten a aceptar que son erróneos. Pero hoy se plantea la existencia de una materia obscura que no existe; y los neutrinos, en contra de la teoría, tienen masa.

Hay que cambiar las ecuaciones, pero la resistencia es brutal, y los científicos, que tienen que presentar un informe trimestral de lo que hacen, no tienen tiempo de hacerlo, y si piden tranquilidad para pensar, se les rechaza.

En los EEUU el nuevo sistema de producción y distribución ha dejado a millones de personas fuera de la carrera por aumentar su prosperidad. Cuando están apoyando los gritos de Trump, están pidiendo que el mundo se ajuste a unas ecuaciones cuyas soluciones lo han cambiado, de manera que ya no lo representan. En vez de buscar, como otros, el prosperar en el mundo nuevo, se empeñan en querer mantener las antiguas ecuaciones. Y si no puede ser, destrozar el nuevo mundo, las nuevas condiciones de contorno. Las masas se rebelan y su única propuesta es destrozar.

La solución pasa por aceptar que con el inmenso éxito del método de trabajo que nos ha traído hasta aquí, tenemos que rechazar una parte del mismo y aceptar la búsqueda de nuevas ecuaciones.

En el lenguaje de la física, rechazar la Relatividad General y el Modelo Estándar y volver, humildemente, a empezar, con los nuevos datos.

Los griegos lo sabían muy bien: El mayor pecado, el mayor problema de los humanos, es la hýbris. Necesitamos -humildad-.

El Big Bang

El ser humano desarrolló su pensamiento en la tribu. Y si bien lo vemos, en tribus más o menos carroñeras que se movían en las sabanas africanas. Estas tribus, como cualquier persona que haya visto un documental, o haya empleado algunos minutos de su tiempo en un zoo, dependen, para su supervivencia, de la existencia de un jefe. La misión principal del jefe es asumir responsabilidades, es decir, ser capaz de dar respuesta a los problemas de la tribu.

 

Ahora bien, la responsabilidad es molesta, pero los beneficios de la jefatura en términos de comida y hembras, son grandes. Es mucho mejor que las decisiones las asuma alguien -esencialmente- irresponsable, es decir, a quien es imposible exigir responsabilidad, y el jefe pasar a ser un transmisor de órdenes, pero órdenes que deben ser obedecidas so pena de torturas y muerte. El jefe asume el control total, pero rechaza cualquier responsabilidad.

 

Si hay alguien irresponsable fuera del Universo, fuera de las leyes universales, entonces forzosamente el Universo ha tenido que ser creado, es decir, el universo tiene que ser finito en el espacio y en el tiempo y por lo tanto debe haber habido una creación, bien directa, bien por medio de “leyes”.

 

Pero la idea de alguien absolutamente irresponsable es una construcción de los “jefes” para acceder ellos mismos a la irresponsabilidad. Si no hay entes externos al Universo, éste no tiene por qué haber tenido un origen y quién sabe si un final.

 

En la idea de que el Universo ha sido creado, aparece alrededor de 1930 la noción de un comienzo del Universo en un punto espacial, con una enorme energía cinética de sus componentes. Hay físicos que hablan de una fluctuación de la nada como el origen de esas masas con enorme energía (pero nunca mayor que el producto de la masa por la velocidad de la luz al cuadrado) : El Big-Bang.

 

Yo puedo hablar de los centauros, los minotauros y las sirenas. Hablar no cuesta. ¿Qué es una fluctuación de la nada? Es el equivalente de la magia. “Nada por aquí, nada por allí, y ¡¡un conejo”.

 

Debe de haber en este momento en el mercado un par de miles de libros y muchísimos más artículos describiendo con pelos y señales, en unidades de 0.00..(27 ceros) 01 segundos lo que pasó una vez que apareció esa fluctuación de la nada con toda la energía actual del Universo.

 

Ya en 1230. Grosseteste, en Inglaterra propuso el método de la ciencia: Observación, propuesta de hipótesis, desarrollo, verificación, y posiblemente, falsación. No se le hizo el menor caso y no hubo ciencia durante 370 años. En 1600 Galileo volvió a proponer el método científico, y esta vez, por motivos que ya veremos, una parte de la comunidad de seres pensantes aceptó el desafío. La ciencia es esencialmente verificación en el laboratorio o en la naturaleza de las conclusiones de las hipótesis emitidas. Verificación por personas independientes y repetida muchas veces.

 

Los casos aislados, los casos repetidos pero imposibles de verificar, los casos verificados por los mismos que proponen los resultados de las hipótesis, no forman parte de la ciencia, aunque, ¿cómo no? Pueden ser enunciados como puede ser enunciada la existencia de leones voladores.

 

La corrección de los desarrollos matemáticos no es garantía de ciencia, ni de exactitud. Ya Gödel demostró que todo el inmenso edificio matemático es una descripción de cómo funciona la lógica desarrollada hasta las últimas consecuencias, pero no es más cierto que los axiomas en los que se basa, y los axiomas no pueden ser probados desde dentro de esa misma matemática.

 

En el pensar humano tenemos, pues, afirmaciones gratuitas: “Hay sirenas”, resultados probados: Las piedras caen en la superficie de la tierra con aceleración de 9.8 más/menos 0.04 metros por segundo en cada segundo, o la luz avanza en el aire a  299.792.458 metros por segundo, y afirmaciones que no se pueden comprobar, bien porque los fenómenos han sido únicos y no se pueden repetir, bien porque si ocurrieron, solo los ha medido siempre una única persona o el mismo equipo de personas, y una única vez.

 

La única “prueba” del Big Bang es que el universo que observamos está en expansión. Pero no sabemos, y no lo podemos saber, porque no lo podemos verificar, si estará en expansión en el futuro. El Big Bang es un fenómeno único, que no ha sido ni siquiera observado. Se ha deducido, pero no podemos afirmar la validez de las hipótesis en las que se basa la deducción, porque no las podemos verificar.

 

El bosón de Higgs no ha sido “visto” de manera rutinaria y repetida en laboratorios independientes, ni siquiera en el mismo laboratorio, habiendo pasado ya 5 años de la primera “visualización”. Y no hay más que un único laboratorio que lo intenta encontrar y es el mismo que lo tiene que verificar.

 

El martes día 3 de Octubre dieron el Premio Nobel a los que detectaron las ondas gravitacionales. Se ha detectado un solo episodio, y solo por un único laboratorio.

 

He estado leyendo un libro que dedica 300 páginas a “probar” que la ciencia fue posible gracias a la religión cristiana. No voy a entrar a debatir esto, pero lo que es evidente y no tiene debate posible es que el método de la ciencia y el de la religión son incompatibles, pues en este último se exige aceptar las hipótesis sin verificación posible.

 

Hay físicos que quieren volver a los cánones de la Universidad de Salamanca en el siglo XV. Afirman sin pudor que es preciso aceptar los resultados válidos de la solución de ecuaciones aunque no haya posibilidad alguna de verificar los puntos de partida de éstas y las soluciones obtenidas.

 

Estamos volviendo peligrosamente a la mística.

 

La sociedad humana ha avanzado en 400 años lo que no avanzó en 400.000. La tecnología en desarrollo constante fue posible no directamente a partir de la ciencia, evidentemente, pero sí solo porque la ciencia había abierto a los seres humanos la libertad de pensamiento bloqueada durante miles de años por la idea de que no se podía rechazar lo afirmado por alguien hablando en nombre de un ser irresponsable.

 

En China se creó tecnología, pero fueron siempre casos aislados, porque la religión china no aceptaba la innovación: Solo se podían hacer las cosas que ya se habían hecho.

 

Periódicamente pasamos por ataques de bilis en forma de pensamientos fijos. En la Alemania de Hitler no se podía estudiar la ciencia “judía” y las cosas eran como decía el Führer y basta. En estos últimos 400 años hemos tenido periódicamente ataques de este tipo, y los estamos sufriendo es estos mismos momentos, en Inglaterra, los EEUU y aún aquí, cuando es obligatorio rechazar la razón, porque las cosas “ Son así, y el problema es que usted no me entiende”.

 

La razón nos ha dado una vida inimaginablemente más rica, material e intelectualmente, que los mandatos del ser irresponsable. Es más fácil seguir estos, pues la ciencia exige esfuerzo y esos mandatos vienen dados. Pero el mismo nombre lo indica todo: mandatos no criticables, es decir, esclavitud. Hasta hay grupos que personas que se autodenominan “Esclavos de…”.

 

Es bueno asumir la libertad, aunque sea trabajosa.

 

 

El desarrollo mortal de las sociedades y la economía

Las sociedades fracasan en escalas de siglos, y las economías hacen crash de manera casi regular con escalas de décadas.

 

La realidad vital, de la que deriva la evolución en el tiempo de sociedades y sus economías es una función no lineal, complicada y compleja, pero no lineal. Una tal función es aquella en la que 2+2 no es igual a 4. Por ejemplo (2+2) elevado al cuadrado nos da 16, que no es ni siquiera la suma de 2 al cuadrado más 2 al cuadrado. Lo mismo ocurre si la función es una raíz cuadrada o cualquiera de las innumerables funciones que son no lineales. En estas, y solo en estas, son 2+2=4.

 

Las sociedades, y sus economías crecen genéticamente como las bacterias, siempre que no actúe la razón. Un plato con una bacteria, alimentado con energía suficiente, crece hasta que las bacterias llenan todo el plato y mueren por asfixia.

 

Cuando yo vivía en Murcia se desarrolló la ingente obra de ingeniería del trasvase, cuyo canal, por casualidad, pasaba por delante de la casa de mis abuelos en Hellín. La idea era que la ‘’huerta de Murcia’’ daba al agua un rendimiento 10 veces superior al rendimiento que se podía obtener en La Mancha y en Extremadura.

 

Perfecto: Se comenzó a regar la huerta murciana y había agua para ambas regiones. Los sistemas sociales y económicos (distintos) vieron que el riego funcionaba. Se insistió en él. La cantidad de agua trasvasada y de tierra regada empezó a crecer exponencialmente (una función tremendamente no lineal). Se pusieron en regadío 60.000 hectáreas adicionales y el trasvase empezó a colapsar. Los pantanos que alimentan el trasvase, Entrepeñas y Buendía, llevan años al 30% de su capacidad nominal, que realmente es un 15% pues los fondos están ya sedimentados.

 

Ahora ya no hay agua ni para La Mancha ni para Murcia. El crecimiento sin control ha roto, o está a punto de romper, el sistema

 

Este es el mismo desarrollo para todas las sociedades de que tenemos noticia. Egipto: Las primeras 4 dinastías fueron lo suficientemente ricas para hacer las pirámides. Después de eso, la riqueza del Nilo tenía que repartirse entre cada vez más gente. Cada egipcio se fue haciendo cada vez más pobre, y lo mismo los faraones, que no podían extraer de su población lo que extraían antes. Dejaron de construir pirámides.

 

La historia se repitió una y otra vez.

 

Lo mismo pasó en las ciudades estado de Mesopotamia: Crecían con el agua del Tigris y el Éufrates, hasta que llegaban al desierto. Entonces colapsaban. Surgían otras: Ur, Babilonia, Assur, llegaron los persas, e iban cayendo una detrás de otra al agotar los recursos disponibles para cada ciudadano.

 

En Israel, por ejemplo, la población creció, se dispersó, pero no se integró en las zonas de diáspora, en las que sin embargo controlaban finanzas y otros negocios. La población griega reaccionó, y se produjeron las dos rebeliones en Israel que acabaron con Jerusalén y la vida de los judíos en aquellas tierras.

 

Roma basó su desarrollo en el robo sistemático de los pueblos que la rodeaban. Fracasó finalmente cuando con la tecnología disponible ya no podían llegar más lejos: Fracasó en el Éufrates, en Rumanía. El imperio fué decayendo y las ‘’invasiones’’ de los bárbaros no fueron más que succión de una sociedad debilitada, que llamaba a esos ‘’bárbaros’’ en su ayuda, como legionarios, administradores y finalmente reyes.

 

A los árabes les pasó lo mismo: Sus sociedades decayeron de éxito. Llegó un momento en el que no pudieron crecer más y entonces decrecieron. La historia de China, que ellos muestran orgullosos como una única dinastía larguísima, es una secuencia inacabable de ascensos y caídas, una y otra vez.

 

Si nos acercamos a nuestra época reciente, tenemos el sistema en diente de sierra de la economía de cada país, y de la economía global. El mejor ejemplo es el de las ‘’burbujas inmobiliarias’’. Estas consisten en enterrar riqueza productiva (energía que genera más energía), en elementos pasivos que no solo no la generan, sino que demandan cada vez más. El resultado es un crash, hasta que se vuelve a repetir el proceso, con bienes inmobiliarios, o con cualquier otro tipo de bienes: En vez de mantener un equilibrio (concepto en el que está basada toda la teoría económica pero que no existe) las sociedades recorren sendas de acumulación y fracaso una y otra vez.

 

Y sin embargo … . Sin embargo, esto se puede controlar si se reconoce la realidad no lineal del sistema ‘’emocional’’ o genético, y se regula mediante el sistema racional.

En Egipto y Mesopotamia se trataba de mantener a raya el aumento de población, y no se hizo.

 

Roma podía haber cambiado su esquema económico basado en el robo sistemático utilizando las riquezas conseguidas mediante el mismo por el desarrollo de un esquema productivo. No lo hizo cuando podía (antes del 200 de la Era Común). Luego fué ya demasiado tarde.

 

En Europa desde 1300 hasta 1945: Se acumulaba riqueza en manos muertas, y periódicamente había que hacer una revolución para liberar ese potencial. Las cosas “van bien”. ¿Por qué se va a cambiar el método?

 

El ejemplo más palpable, y horroroso, fué Prusia desde el rey sargento hasta Hitler: La sociedad disciplinada crecía a base de conquistas en sus márgenes, como Roma, hasta que colapsaba. Se volvía a insistir, y nuevo colapso. Solo una derrota brutal, total, radical, pudo cambiar una visión del mundo, el insistir en lo que antes ha tenido algún éxito. Hoy hay algunos, pocos de momento, que quieren repetir el fracaso.

 

Esto mismo ocurre en las relaciones humanas. En el aparejamiento real, es decir, la vida en común, la pasión dura alrededor de un año y medio (pura enmpiria). Muchas parejas insisten en hacer lo mismo que les llevó al éxito inicial. Lo que hay que hacer es cambiar de táctica.

 

Las sociedades comerciales, industriales necesitan dejar de aplicar al cabo de unos años los principios que las llevaron al éxito. El problema es el mismo que el de las sociedades humanas: Cuando se exagera el éxito, se llega al fracaso salvo que antes se consiga cambiar de rumbo mientras hay recursos y tiempo. Los dos mejores ejemplos son General Electric y Dupont de Nemours.

 

Hasta las sociedades pequeñas acaban en un colapso. Piden y se les da. Piden y se les da. Al final ya no pueden pedir más: Lo tienen todo. Y colapsan porque no tienen otra estrategia distinta de la pedir, han olvidado producir en un mundo competitivo.

 

La solución es evidente.

Cambio climático y problemas biológicos

Hoy he estado hablando con un profesor de Farmacia sobre los impactos del cambio climático sobre la salud humana.

 

Lo podemos entender de manera sencilla: todos los seres vivos lo somos porque cada célula de nuestros cuerpos está forzada a duplicarse: Eso es el software, la “app” del ADN, una cadena de azúcares que codifica su propia duplicación.

 

Para duplicarse necesita energía, y energía de ciertos tipos concretos. Por ejemplo, los virus que entran en nuestros cuerpos lo hacen para conseguir una energía ya procesada y fácil de adquirir. Nuestros cuerpos se resisten y diseñan destructores de virus. Pero estos mutan muy deprisa mientras que nosotros lo hacemos muy despacio. Son acciones masivas frente a defensas muy específicas. La competición dura millones de años, y de momento el resultado son tablas.

 

Hemos podido controlar algunos virus (el que les da nombre, el de la viruela), parece que vamos a controlar la hepatitis, pero la vida sigue mutando y tendremos otros desafíos en cada momento del futuro de la especie humana.

 

Uno de estos desafíos lo presenta el cambio climático. Sobrevivimos muy bien en el clima al que nos hemos adaptado, el del antropoceno, y hemos prosperado de manera exponencial en este periodo interglacial: Hemos podido poner barreras a los que quieren nuestra energía al haber cambiado nuestras defensas de acuerdo con los atacantes.

 

Pero estos tienen unas propiedades adecuadas a ciertos climas. Los europeos tuvieron que importar esclavos africanos a las plantaciones de azúcar, tabaco y algodón tropicales, y a las minas de Bolivia, porque los trabajadores “blancos” morían como chinches en los marjales de las islas caribeñas.

 

El cambio climático es como llamamos a los cambios de temperatura y humedad de las zonas del planeta. Unas formas de vida que mantenemos a raya en nuestros cuerpos, gracias a una adaptación de miles de años, están mutando muy deprisa hacia otras formas de vida, contra las cuales nuestras defensas se desarrollan muy despacio.

 

Un ejemplo que no son virus ni bacterias: Hace unos 10 o 12 años se produjo una plaga de topillos de campo en Castilla la Vieja. La razón era evidente: en aquel año las temperaturas invernales habían sido muy altas y la reproducción de esas especies empezó en enero, en vez de hacerlo en marzo. Puesto que estos animales crecen de manera exponencial, dos generaciones adicionales suponen millones de individuos en el verano. Si, además, porque se comen las gallinas, las gentes de los campos matan a las alimañas, los roedores crecen casi sin límite: Una plaga.

 

Esto mismo ocurre con los hongos, con los mosquitos, con las moscas negras, las avispas asesinas, etc., etc. Y, claro está, con nuevos virus y bacterias adaptados a climas ni más cálidos ni más fríos: A climas cambiantes, a inviernos cortos, a veranos largos, a más lluvia, por ejemplo, en los Andes, a más sequía, por ejemplo, en España.

 

Y tenemos la tecnología en la mano, y no es cara hoy, para frenar ese cambio climático.

 

Un ejemplo lo he puesto en la sección: Inicio. Es un reportaje sobre energías de “la 2”.

Razón y sinrazón

Muchas de las noticias que conocemos de todas las partes del planeta nos hablan del resurgimiento del tribalismo, del avance de la ignorancia, de la vuelta al misticismo. Pensábamos algunos que superado el siglo XX, con sus comienzos irracionales, y que vistos los inmensos logros de la razón (en la ciencia y, por ejemplo, en la construcción de la Unión Europea) las tendencias genéticas estaban finalmente desapareciendo del mundo.

Hoy (22/09/17) leo que en un mundo en el cual la superpoblación es un hecho empíricamente dañino, ya que no hay nada especialmente ventajoso en que cada vez más personas necesiten cada vez más recursos en un planeta finito, en ciertos países no se hace absolutamente nada para controlar ese crecimiento de población. Se mantiene la demanda de los genes frente a la razón de la mente. Y en otros puntos de la Tierra hay aún hoy los que piensan que la economía es un juego cerrado, donde si unos ganan, forzosamente otros tienen que perder, algo que la razón rechaza.

 

Y aún en otras regiones hay quienes todavía hoy mantienen que ciertas tribus son mejores que otras personas y que tienen un mandato extraterrestre para levantar barreras, muros excluyentes y rechazar o matar incluso a los que son diferentes -en algunas características- pues diferentes somos todos y cada uno de los habitantes del globo.

 

Todo esto es el avance de la irracionalidad, de la sinrazón contra la razón.

 

La razón, ese resultado de alguna o varias mutaciones en los genes humanos, empezó a tener algún punto de dominio sobre la mera animalidad genética en la Grecia clásica, cuando se empezó a analizar su funcionamiento y estimar sus logros. Avanzó en Roma, hasta el emperador filósofo, Marco Aurelio, y comenzó a decaer desde entonces, cuando el peso de la ignorancia fue favorecido por una plaga que causó la muerte a casi la mitad de los habitantes de su imperio.

 

Ante lo inexplicado, muchos seres humanos buscan argumentos inmediatos, irracionales, con tal de llegar a una conclusión en el momento, en vez de detener el juicio hasta una explicación más adecuada del problema. El error está en el ansia de inmediatez, en el rechazo a la reflexión. Ante el dolor, ante la enfermedad, el 99.99… % de las personas lo único que quiere es que desaparezca, sin pensar en buscar una solución real.

 

Ante esas situaciones estas personas acuden, como los críos a las madres, a los poderosos. Pero de la misma manera que las madres, en un alto porcentaje de casos, no pueden arreglar la situación, de esta misma manera los “poderosos” no pueden o no quieren arreglarla.

 

La plaga resultó en la institucionalización de la irracionalidad, primero en Roma luego en Bizancio, por último, en toda la cultura árabe. En China la irracionalidad fue propuesta ya hacia el -500 EC, y se mantuvo hasta 1950 de la Era Común (EC), aunque ahora se la quiere resucitar. Una explicación plausible es la pérdida de confianza en las propias fuerzas y la toma del poder por quienes aparecían como intermediarios entre los seres humanos y las fuerzas fuera del Universo. Como con Hitler, una vez capturado el poder, la vuelta a la razón es enormemente difícil. Puesto que ningún ser humano puede comunicar con nadie fuera del Universo, las órdenes emanadas por esos seres extraterrestres no se pueden discutir.

 

Este rechazo a la razón duró unos 1400 años, al menos en la Europa occidental, y bastante más en las culturas derivadas de la bizantina y hasta al menos hoy en las culturas del Islam. En China solo a partir de 1950 se empezó a adoptar la razón, y aún así con limitaciones.

 

Tras 1400 años los seres humanos, en Europa al menos, empezaron de nuevo a pensar por su propia cuenta, sin ceder ese pensamiento a otros. Esto causó a algunos la muerte en la hoguera, pero poco a poco el pensamiento individual fue imponiéndose. La explicación a esto es que fue algo un tanto fortuito: Una persona, Colón, malinterpretando unos mapas de la época clásica, pensó en alcanzar la India navegando hacia Occidente. Encontró América por pura chiripa, pero demostró que las enseñanzas institucionales eran erróneas.

 

Si las instituciones podían equivocarse en una cosa, podían equivocarse en las demás. Un poco después de Colón, Lutero marcó 90 posibles equivocaciones. A partir de entonces y durante 80 años las ideas fijas empezaron a deshacerse. Kepler mira al cielo y rechaza los modelos obligatorios desde hace 1600 años. Galileo mira a la Luna con un catalejo y no tiene más remedio, como Colón, que aceptar que eso no es lo que se suponía.

 

Comienza el método científico y el reinado de la razón. Con este método cada cosa que se afirma debe ser probada por muchas personas independientes y repetida muchas veces, antes de poder afirmar su realidad, su veracidad. Basta una única prueba en contrario para eliminar afirmaciones.

 

En el método irracional, las cosas se afirman y se aceptan sin la menor prueba, sencillamente por las ganas que tiene cada persona de aceptarlas. Por ejemplo, se dice que una muralla de hormigón de 2.000 kilómetros a lo largo de un río y otros 1.000 km sobre tierra va a limitar la entrada de inmigrantes en un país. Y muchas personas lo aceptan sin razón ni motivo, ni comprobación alguna, sencillamente porque quieren creerlo. El mensaje original de la sinrazón es siempre el mismo: Se dirige a los que no quieren pensar, y les ofrece la idea de que pueden ser aceptados en una comunidad, y pueden alcanzar un premio sin más que seguir lo que se les diga, siempre que el que lo diga sea de la misma tribu.

 

La sinrazón es la pura genética. El gen es un programa en software codificado en el hardware de la secuencia de azúcares de la cadena de ADN, que absorbe inputs y cuyo único resultado es su propia duplicación. Carece de voluntad, de objetivo: Sencillamente, como un virus (que es una cadena aislada de ADN) puesto en una sopa energética, se duplica.

 

Una mutación del programa creó la razón en el cerebro codificado por el ADN humano. La razón nos permitió evolucionar de manera distinta de cómo lo hacen las hormigas: Cada generación de éstas es una copia exacta de las anteriores que se extienden 300 millones de años hacia atrás. Pudimos controlar el fuego, las herramientas, las palabras, las ideas.

 

Todo esto es realmente un impedimento para la duplicación genética. Hoy la razón nos incita a controlar el aumento de población, algo que va directamente contra los genes.

La razón nos ha permitido comenzar a entender el mundo, incluidos esos mismos genes, organizar nuestras vidas de una manera agradable, y crear: No había nada en el Universo igual a las Cantatas de Bach, las Sinfonías y Sonatas de Beethoven, la Capilla Sixtina y la escultórica de Miguel Ángel.

 

Estábamos y estamos dedicados, algunos, a avanzar por esos caminos, pero los esquemas genéticos, gracias a lo que la razón produce, avanzan a toda velocidad amenazándola.

 

Las asambleas de predicadores, de unos signos u otros, reúnen a miles, decenas, centenares de miles e incluso a millones de personas, sí; de seres humanos pensantes es dudoso.

 

Hoy podemos avanzar en resolver problemas como la enfermedad, el hambre, la riqueza de los seres humanos: Tenemos todas las herramientas para ello. Pero en vez de hacer esto, las tribus humanas lo que quieren de nuevo es encerrarse en sus territorios, eliminar a los que tienen otra piel, otros esquemas tribales. En vez de unir esfuerzos para resolver los problemas, millones de personas se esfuerzan en crear problemas nuevos.

 

Es este un blog, una página, publicado desde la razón que dice que quizás se pueda convencer a muchos de la maravilla de la ciencia, de la cooperación, de crear en vez de destruir. Siempre ha sido así, y todos los que han escrito de ciencia han hecho avanzar, poco a poco a la humanidad desde la locura genética, tribal, hacia soluciones mucho más agradables. Sin irnos muy lejos, antes de la Unión Europea, no hubo en Europa 10 años seguidos sin guerras, guerras cuyo –único, exclusivo- resultado era la muerte de sus habitantes y la pérdida de riqueza. Nunca las guerras, la confrontación, tuvo otro resultado. Y con la UE llevamos 67 años de paz en Europa. Esto gracias a haber utilizado la razón después de la inmensa sinrazón de un esfuerzo tribal por demostrar que una única tribu tenía derecho a esclavizar a las demás.

 

Los que quieran leer los posts de este blog irán viendo cómo la razón crea, mientras que la sinrazón solo destruye.

 

¿Por qué afectarán los extremos climáticos más a España que a otras regiones?

Miren ustedes esta proyección cartográfica del mundo. Se distinguen perfectamente los desiertos de los trópicos y de las zonas templadas del planeta. Los trópicos húmedos se extienden desde los 15ºS a los 15ºN. Entre ellos y las zonas templadas están los desiertos, desde los 15ºN a los 35ºN y en el sur sobre esas mismas latitudes sur, pero teniendo en cuenta que hay mucho más océano rodeando los continentes.

 

Es curioso ¿no? Donde más radiación solar cae es donde más llueve. Colombia, Singapur, Indonesia, ….

 

¿Cuándo llueve? El agua de los mares, de los campos y de los ríos y lagos se evapora bajo los rayos del sol, como el agua de una olla cuando le damos calor o una patata metida en el microondas. El vapor sube en la atmósfera con el aire recalentado en contacto con la superficie del planeta. Pero al subir se enfría. La razón del enfriamiento no tiene nada que ver con el sol. En los gases la temperatura es proporcional a la presión ( hinchen ustedes con ganas una bicicleta con una bomba de mano: al final la bomba tiene tanta temperatura, está tan caliente que no se puede tocar).

 

Al subir el aire cada vez tiene menos aire encima, y su presión es cada vez menor, hasta que cuando llega a la tropopausa, la zona que separa la troposfera de la estratosfera su temperatura es de alrededor de -70ºC. Al enfriarse el vapor de agua del aire, se vuelve a convertir en agua líquida, gotitas microscópicas que van uniéndose entre si hasta formar las gotas de lluvia: Llueve mucho entre las líneas que he mencionado arriba.

 

El aire, cuando llega a la tropopausa ya no puede subir más y se desplaza hacia los Polos, pero como se mueve más deprisa que el suelo que tiene debajo, porque conserva la velocidad lineal que tenía cuando estaba sobre el ecuador, se va desplazando hacia el Este. Es aire frío, y por lo tanto, pesado y baja desde la tropopausa hacia el suelo, como baja el aire acondicionado si ustedes lo tienen en la parte de arriba de sus habitaciones.

 

Al bajar aumenta su presión, se calienta y el agua líquida que lleva se vuelve a evaporar, de manera que ya no llueve. Cuando llega al suelo gira de nuevo y se desplaza de Este a Oeste: Los alisios de Canarias, los ”Vientos del Comercio” (Trade Winds) de los ingleses, que llevaban los barcos de vela desde esas Canarias hasta el Caribe, la única forma de llegar allí incluso los barcos noruegos, hasta la época de los barcos de vapor.

 

Los vientos descienden entre las latitudes de 15º y 30º tanto en el norte como en el sur, salvo al norte de los Himalayas, donde los desiertos se sitúan entre los 35 y los 40 gados de latitud norte, al ser forzados a subir sobre esas montañas y bajar al norte de ellas.

 

Como dato curioso, sobre el Sahara se localiza la zona de mayor cantidad de vapor de agua en la atmósfera en verano, pero no llueve.

 

El juego de presiones y la velocidad lineal de la Tierra a distintas latitudes (40.000 km en 24 horas en el ecuador, 0 km/h en los Polos) fuerza al viento a moverse de Oeste a Este y a acelerarse en altura en la región de máximo gradiente de temperaturas entre el ecuador y los Polos. En el ecuador la temperatura es de unos 22ºC todo el año, pero en los polos varía desde bastante fría en los inviernos de cada hemisferio y sus veranos, desde unos -40ºC en el norte en invierno a unos -10ºC en verano, desde -70ºC en el invierno austral a -20ºC en su verano.

 

La zona de máximo gradiente de temperaturas se situaba, en la longitud de España (3ºE a -10ºO) más o menos sobre el Atlas en invierno, y en verano sobre el Cantábrico. Y ese gradiente era fuerte, como la pendiente de una buena cuesta a la que se enfrenta un ciclista en Madrid desde el Manzanares hasta Callao, por ejemplo. Un gradiente fuerte forzaba vientos tendidos, sin muchos meandros, como el río cuando baja de las montañas.

 

Pero cuando el río llega a la llanura, se debilita su velocidad y empieza a hacer meandros, tanto más curvilíneos y profundos cuanto menor es el gradiente de alturas por donde discurre de la planicie hacia el mar.

 

En Otoño y Primavera el río de aire forzado por ese gradiente era casi constante sobre España: Las lluvias de Otoño y en ”Abril, las aguas mil”. El río de aire, el ”chorro” polar cruzaba España al bajar del Cantábrico hacia el Atlas en otoño y al revés en la primavera. En Enero estaba sobre el Atlas sin moverse y los cielos sobre España eran claros, se veía la luna sin vapor de agua por medio: “Eres más bonita que la lunita de Enero”. A mediados de Junio, pasada la Feria del Libro en Madrid (sobre la que siempre caían tormentas) el chorro estaba sobre el Cantábrico y allí llovía sin parar todo el verano que en el resto de España era absolutamente seco.

¿Qué es el cambio climático? Estamos aumentando, muy rápida y muy intensamente la concentración de CO2 en la atmósfera, y este gas funciona como una manta, en un ”efecto manta” y no invernadero, pues los vidrios dejan pasar los rayos infrarrojos, no tan bien como los rayos visibles, pero los dejan pasar (las vitrocerámicas se basan en ese paso de infrarrojos a través de vidrios gruesos).

 

En las noches de invierno segovianas de mi infancia, la temperatura bajaba, y bajaba y bajaba al avanzar hacia la madrugada. La casa del abuelo no tenía calefacción en los dormitorios, y la única manera de no helarse era ponerse una manta encima de otra, que NO daban calor, sino que impedían al calor producido por el metabolismo del cuerpo (100 watios) salir hacia el aire de la habitación: El calor nos lo dábamos nosotros a nosotros mismos.

 

El aumento de CO2 en la atmósfera es un efecto ”manta”: Cuanto mayor es su concentración, más agujeros tapa en la atmósfera para impedir que el calor de la superficie de planeta, generado por la luz visible, se escape hacia el espacio.

 

Un efecto del aumento de temperatura entre la ”cama” (la superficie de la Tierra) y la ”manta de más arriba” (la tropopausa) es que la temperatura del Polo Norte ha aumentado substancialmente en los últimos 50 años (la del Polo sur aumenta mucho más despacio, pues alrededor del Polo Sur el chorro polar no hace meandros, no hay tierras que le hagan oscilar).

 

En el Hemisferio Norte, el chorro polar, al pasar por encima de las Rocosas en los

EEUU y de las montañas de Noruega en Europa, iniciaba una serie de meandros, que eran suaves hace 50 años, y que ahora son violentos. Esos meandros han ido llevando aire caliente al Polo. Este se ha ido derritiendo y los suelos sin hielo se calientan todos los veranos, y luego no se enfrían porque el hielo es un magnifico aislante del calor.

 

El cambio climático está haciendo subir la temperatura del Polo Norte. Esto implica un gradiente disminuido (como subir del Manzanares hasta debajo del puente de Toledo, en Madrid) de temperaturas, y esto produce que el chorro ya no baje hasta el Atlas en invierno (se queda más o menos sobre Cádiz) y suba casi hasta Irlanda en verano, y con una corriente debilitada, es decir, con meandros cada vez más profundos.

 

Cuando el meandro viene del sur al norte, tenemos altas temperaturas, incluso en invierno, y polvo sahariano, que se deposita en los cristales de los coches si llueve. Cuando el meandro viene de norte a sur, tenemos esas invasiones de aire polar que nos dejan tiritando y rompen infraestructuras.

 

Y esto pasa esencialmente sobre España, que está cerca del norte de la zona de los desiertos y debajo de las zonas templadas del planeta.

 

España estará sometida, cada vez más, en un planeta en el que los seres humanos han tomado la decisión consciente de no frenar el cambio climático (los indios y los chinos quemarán hasta la última tonelada de carbón de sus minas antes de buscar otras fuentes de energía, y los españoles parece que les seguimos la idea) a estos extremos enormes de altas y bajas temperaturas y grandes etapas de sequía interrumpidas por lluvias torrenciales, que no empapan un suelo desnudo de árboles, que no recargan los acuíferos y que solo generan daños estructurales.

 

Los científicos hemos estado avisando de esto desde hace 40 años, como el que da voces en el desierto.

 

España estará, en este siglo XXI, sometida a extremos climáticos cada vez más intensos, extremos a los que somos vulnerables porque estamos muy cerca de los desiertos, y no tenemos el país lleno a rebosar de árboles que capturan las lluvias torrenciales.