Los negacionistas del Cambio Climático

Antonio Ruiz de Elvira

Catedrático de Física Aplicada

Universidad de Alcalá

 

Voy a responder, una por una, una serie de afirmaciones publicadas por un tal Fernando del Pino Calvo-Sotelo, cuyas credenciales para hablar del Cambio Climático (CC) son su profesión de inversor financiero. (http://www.fpcs.es)

 

La madre de todas las falacias del ecologismo actual, y de lejos la más peligrosa, es el llamado cambio climático

 

Esto es una afirmación gratuita escrita en la publicación que se cita. Solo se basa en unos escritos de un científico llamado Kiminori Itoh. Esta persona centra su rechazo al cambio climático en un argumento radicalmente falso: Que el resto de los científicos afirmamos que éste es consecuencia, únicamente, del aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera.

 

De hecho, los razonamientos y modelos científicos del CC se basan en una serie muy amplia de causas. Se ponderan todas y se utilizan todas ellas en los modelos de CC y el resultado es siempre una subida de la Temperatura Media Global (TMG) y otros muchos cambios en la circulación de atmósfera y del océano. Estos cambios son los que realmente representan el CC.

 

Las premisas pseudocientíficas de la ideología del cambio climático son cuatro: el planeta está en máximos históricos de temperatura, la temperatura está exclusivamente determinada por el CO2 producido por la actividad humana, las consecuencias del aumento de temperatura serán catastróficas, y existe un amplio “consenso” científico al respecto. Las cuatro son falsas.

 

El Sr. del Pino patina como en una pista de hielo. Ninguna de esas “premisas” se utiliza en el análisis del CC. No puedo saber de donde las ha sacado.

 

Ningún científico dice que el planeta esté en máximos históricos de temperatura. Este Sr. del Pino podría leer mi libro: “Quemando el Futuro: Clima y Cambio Climático” y buscar en él la secuencia geológica de temperaturas. De hecho, estamos en una de las etapas más frías de la historia del planeta.

 

Ningún científico afirma que la TMG esté determinada exclusivamente por el CO2 (podía decir: por la concentración de CO2) en la atmósfera. Todos los científicos utilizamos otras muchísimas causas para tratar de entender la evolución de la temperatura del planeta.

 

Ningún científico mantiene que las consecuencias serán catastróficas en el sentido de la desaparición de la raza humana, pero sí que tendremos problemas graves para mantener el estilo de derroche de la vida que llevamos en la actualidad.

 

Y el consenso entre los científicos sobre el CC alcanza a un 99.999…% de los mismos.

 

En el último millón de años de historia climática del planeta Tierra se han alternado glaciaciones y períodos interglaciares con temperaturas mucho más cálidas (como en el que ahora, afortunadamente, nos encontramos). …..

 

Los científicos conocemos perfectamente (y quizás mejor que el Sr. del Pino) la secuencia de glaciaciones, las etapas cálidas y frías de los últimos mil años, y otras muchísimas cosas (quizás debería leer mi libro). La TMG del planeta ha estado aumentando desde 1880 hasta hoy, con altibajos, como hacen todas las variables de los sistemas complejos, como por ejemplo la riqueza y bienestar humano. ¿O debemos decir que la riqueza humana no aumenta porque ha habido recesiones económicas en los años ‘30 del siglo XX y la más reciente de las hipotecas basura?

 

Primera pregunta: si el clima ha estado variando constantemente desde el albor de los tiempos, ¿cómo va a ser la industrialización la responsable de las variaciones climáticas? Si desde hace millones de años y hasta mediados del s. XX el clima cambiaba por causas naturales, ¿cómo puede ser que ahora, cambie, mágicamente, por la actividad humana?

 

Estas dos preguntas revelan, no un desconocimiento de la ciencia, sino un defecto en la forma de pensar, en la capacidad de razonar. La industrialización añade una causa más a las causas naturales para el presente cambio climático, uno más, pero mucho más rápido que los anteriores. Y ahora cambia, además de por causas naturales, por la causa de la emisión constante de gases poliatómicos que retienen la radiación infrarroja.

 

El CO2 o dióxido de carbono, escandalosamente estigmatizado por la propaganda ecologista como “contaminante”, ….

 

Nadie dice que el CO2 sea un contaminante. Si decimos que el aumento de su concentración en la atmósfera genera problemas para la civilización.

 

Para más inri, los datos paleo-climatológicos indican que, históricamente, el CO2 ha aumentado unos 800 años después del aumento de temperaturas, lo que significaría, en caso de que la correlación implicara causalidad, …

 

En algunos de los CC naturales anteriores la bajada del nivel del mar ha liberado metano de los taludes continentales. El aumento de la concentración de este gas ha calentado el océano que ha burbujeado CO2 como lo burbujea una gaseosa cuando se calienta. El metano dura unos 3 años en la atmósfera, es un disparador, pero el CO2 dura unos 120 años y es el que finalmente mantiene una temperatura u otra.

 

El vapor de agua es el gas básico para mantener la TMG del planeta, pero la concentración de vapor de agua es constante: Si hay más, llueve más, sencillamente. Lo que controla el cambio son los gases poliatómicos.

 

En los análisis climáticos hechos desde la ciencia se tienen en cuenta, evidentemente, la actividad solar, la circulación oceánica y las nubes, y otros muchos factores que el autor de post no menciona.

 

Pasamos ahora a las consideraciones sociales que menciona el autor del post. ¿Qué puede tener que ver un aumento del poder político con el CC?

 

El empobrecimiento que menciona y que no se detecta en la sociedad global, derivaría de la creciente escasez de petróleo y gas natural. La riqueza es, esencialmente, energía. Lo que se propone para frenar el CC es capturar cada vez más energía solar hasta que ésta supere globalmente la cantidad de energía solar fósil. Que la sociedad tenga más energía la hace más rica, no más pobre.

 

Y el autor del post no explica que tiene que ver el CC con la libertad. Acerca de la libertad, se habla mucho de ella, como de la democracia, sin especificar de qué se habla. ¿A que libertad se refiere el autor del post? Se puede pedir libertad de algunos para matar a otros, libertad de los ricos para esclavizar a los pobres, y otras de este estilo. El autor del post no aclara que quiere decir.

 

Yo, que vivo dentro de la comunidad científica, jamás he sentido ni visto campaña alguna de “intimidación”. Todo el que quiere publicar sus ideas, lo hace. Si están bien argumentadas, lo hace en revistas de amplia circulación. Los mil artículos que menciona acerca de que la subida actual de la TMG es natural son parte del debate científico. Si se prueba que lo que escriben es cierto, se aceptarán, pero su mera publicación no es suficiente para rechazar la evidencia.

 

En efecto, la verdadera amenaza no es ningún cataclismo futuro, sino una peligrosa ideología totalitaria que, embozada tras sus supersticiones pseudocientíficas, ya está adoctrinando a los niños con los libros escolares y a los adultos con el constante martilleo de la propaganda mediática. No se dejen embaucar.

 

¿Qué puede tener que ver la realidad del cambio climático con “una ideología totalitaria”? De hecho, los países realmente totalitarios, Rusia (de nuevo), Venezuela, Cuba, etc. rechazan la realidad del CC y promueven el uso de los combustibles fósiles.

 

Aceptar lo que vemos con nuestros ojos, y apoyar el cambio hacia una economía solar está generando ya un nuevo crecimiento económico puesto que, en último análisis, la riqueza no es más que la disponibilidad de energía, y cuanta más podamos capturar de una fuente inagotable a escala humana, mejor.

¿Por qué no nos sirve “el anticiclón de las Azores”?

Llevamos una etapa muy larga de sequía. Llueve un día, dos días, y luego, semanas de “buen tiempo”.

Entrepeñas, cabecera del Tajo y fuente de agua para el trasvase al Segura.

La razón, se dice, el “anticiclón de Azores”, “hay un anticiclón sobre España”, …

Pero ¿Por qué se sitúan los anticiclones donde lo hacen, y por qué este año (y los 5 anteriores) tenemos anticiclones en Otoño, extendiéndose hasta Diciembre?

Anticiclones y borrascas no son más que las expresiones lingüísticas de la circulación atmosférica. Esta circulación se produce en primer lugar por la convección del aire recalentado al contacto con el agua caliente de los océanos en el ecuador. El aire sube y se desplaza al subir hacia ambos Polos, dependiendo del hemisferio donde se realice la subida. Conserva la velocidad hacia el Este del ecuador que es mayor que esa misma velocidad en latitudes mayores. Así, en su ascenso el aire se desplaza hacia el Este y se forman las corrientes de aire de Oeste a Este en altura desde las líneas de los trópicos a los Polos.

 

Ese viento se dispone en celdas latitudinales y se acelera debido a la diferencia de temperaturas entre el Ecuador y ambos Polos, como se acelera en aire en las habitaciones sobre los radiadores. La máxima aceleración se produce en el punto latitudinal de máximo gradiente de temperatura entre el Ecuador y cada Polo.

 

El gradiente es intenso cuando el Polo (nos centramos en el Polo Norte, que es el que tiene influencia sobre España) esta muy frío, y es más débil cuando el Polo está a mayor temperatura. Hace 50 años, estas situaciones se producían en invierno y verano, y consecuentemente los vientos circulaban, en altura, con fuerza y sin meandros en invierno, y más lentos y con meandros no muy grandes en verano.

 

Hoy el Polo Norte está muy caliente (relativamente a su posición latitudinal):

 

y por tanto la diferencia de temperaturas entre ecuador y Polo no es grande, teniendo en cuenta, además, que el Sol se encuentra casi en el Trópico de Capricornio, en el Hemisferio Sur.

Los meandros de este Diciembre corresponden a los de los veranos de la mitad del siglo XX. (Entonces también había sequías ¿cómo no? (la “pertinaz sequía” de 1944), pero no se utilizaba hasta la última gota de agua para regar los campos). No son la circulación tendida de los inviernos de hace, digamos, 10 años.

 

La situación es irreversible en la escala de generaciones humanas, pues una vez eliminado el hielo, la tundra libera metano en cantidades crecientes, y el suelo al norte del Círculo Polar Ártico no se enfría en invierno, pues el hielo es un aislante perfecto, y una vez vuelve la primavera, el deshielo avanza hacia el norte. Al ocurrir esto, la Tierra absorbe toda la radiación que el hielo reflejaba, y se calienta cada vez más, en un ciclo con realimentación positiva.

 

Los anticiclones y las borrascas se ponen donde los encontramos, no por casualidad, sino por la termodinámica de atmósfera y océanos. Y esta termodinámica es, como en las casas, la relación entre la cantidad de calor que entra en el planeta y la que sale, y esta última depende de los aislantes en las paredes y ventanas, lo que para el planeta es la atmósfera que lo separa del espacio exterior.

 

O como el calor o el frío que tenemos dentro de una cama en una habitación en invierno, sin calefacción. Más mantas, más temperatura dentro de la cama, menos mantas, más frío. Así de sencillo

Energía. ¿Cuál es el problema?

En el último año una serie de políticos alrededor del mundo, sobre todo el Sr. Trump, en los EEUU han estado insistiendo en la conveniencia económica de seguir utilizando el carbón como combustible fósil, como fuente de energía.

 

Seguir quemando carbón es malo para el clima, es malo para la salud de las personas y es malo al destrozar muchos paisajes, tanto en las minas como en las centrales que lo queman. Y es innecesario.

 

El argumento que dan estas personas es que seguir quemando carbón mantiene la riqueza de los países, y mantiene la ocupación de mucha gente.

 

Estos argumentos necesitan ser debatidos. Es lo mismo que cuando en ciertas partes de España se habla de la “libertad”. ¿Qué es la libertad? ¿Puede haber libertad para matar, para conducir por el carril contrario de los demás, para coger lo que los demás poseen?

 

O la “democracia”. Si todo un pueblo quiere invadir a su vecino, ¿Es eso democracia? Si el 90% un pueblo quiere quitar su riqueza al 10% restante ¿Es eso democracia?

 

Las palabras “libertad” y “democracia” sin más no significan nada. Exactamente lo mismo ocurre con la riqueza. Si una persona habla de la “riqueza”, ¿de que riqueza habla? ¿De la riqueza de los que sacan el carbón de las minas, de los que lo queman en las centrales, o de la riqueza de los ciudadanos de un país?

 

Lo mismo con el petróleo. ¿Quién disfruta de la riqueza del petróleo? Los dueños de los pozos, de las refinerías, los que venden combustibles, el Estado que cobra impuestos especiales sobre gasolina y gasóleo, y nadie más.

 

Buena parte de la teoría económica, de hecho, casi el 99%, asume que la riqueza “existe”. De donde sale, no es de interés para los que exponen y utilizan esa teoría.

 

Pero si es de interés para el resto de las personas del mundo. Si hay riqueza se podrá repartir, bien o mal, pero se podrá repartir. Si lo que hay es pobreza, no se puede repartir nada.

 

Interesa, pues, saber que es la riqueza y de donde sale.

 

Y la riqueza es, exclusivamente, la disponibilidad de energía. El ser humano, los animales y las plantas, hasta los hongos, que están entre medias de estos últimos, casi lo único que hacen es buscar la riqueza.

 

En la etapa cazadora recolectora del ser humano, la búsqueda de energía y su disfrute ocupaban el 100% de su actividad. La energía estaba generalmente disponible, salvo etapas recurrentes de escasez: Era el alimento, que no es otra cosa que el medio de introducir energía en el cuerpo humano.

 

Durante las etapas recurrentes de escasez, desaparecía una parte de la población humana. Fue esta circunstancia lo que llevó, cuando terminó la última glaciación, a unos grupos humanos a aceptar perder algo de su capacidad de movimiento y su independencia, no de la naturaleza, sino de otros seres humanos, para garantizar la riqueza que proporcionaban las plantas al capturar la energía del sol, y aumentar la población.

 

El aumento de la energía disponible hizo que existiese un surplus de la misma, que podía repartirse o concentrarse, ese surplus, en pocas manos. Para mantener el esquema agrícola basado en los riegos del suelo se precisaba una pequeña estructura jerárquica, que se hizo excesivamente amplia y en gran medida parasítica al conseguir concentrar todo el surplus de energía en muy pocas manos.

 

Es imprescindible señalar que cuando hablo de “energía” estoy refiriéndome a la energía que proporcionan los granos de cereal, de azúcar, los animales alimentados con pienso.

 

Si una persona controla la distribución de esa energía, se considera como rico o muy rico. Puede incluso comisionar equipos de personas para que extraigan minerales escasos sin que esas personas tengan que cultivar la tierra. Ese “rico” acumula la energía del sol almacenada en los cereales, y los metales (oro y plata, piedras preciosas) extraídos por esos equipos.

 

Saltando a la actualidad, el control de la energía supone en gran medida el control de la riqueza. Si queda alguna duda, antes del fracking, los EEUU se consideraban no tan ricos como en los años de abundancia de petróleo: Hoy expresan una y otra vez que con el fracking ha vuelto la riqueza al país.

 

Pues bien: La riqueza, es decir la energía solar fósil, almacenada en forma de carbón, petróleo y gas metano es limitada. El fracking en los EEUU terminará en no más de 20 años. El petróleo, salvo en Arabia y en Venezuela, se encuentra cada vez más profundo y es más difícil de extraer: Es der, su cociente entre la energía extraída o recuperada (ER) y la energía invertida (EI) para extraerla, ERoEI, es cada vez menor.

 

Hay una energía disponible en cantidades casi ilimitadas a escala humana: La energía solar directa. En la etapa de la primera revolución energética, la agrícola, hace unos 8.000 años, el rendimiento de las plantas en la extracción de energía tenía un ERoEI de alrededor de 1.50. Hoy la energía solar actual tiene ERoEIs entre 10 y 20, y sobre todo, es inagotable.

 

Parafraseando a Adam Smith, la Riqueza de las Naciones es, esencialmente, la cantidad de energía de que disponen.

 

Toda la energía que usa España en un año, alrededor de un billón (español, un millón de millones) de kwh, se puede obtener con 10.000 km2 de suelo dedicados a la energía solar (y una derivada de ella que son los aerogeneradores). La superficie de España es de 500.000 km2. 10.000 km2 representa solo un 2% de esa superficie, y pueden elegirse, para la captura de energía solar, aquellos terrenos infértiles que no sirven para otra cosa.

 

Si en vez de 10.000 km2, España utilizase 20.000 km2 (un 4% de su superficie, estéril) seríamos unas tres veces más ricos, todos, de lo que somos ahora, pues ahora casi toda la energía que utilizamos se la pagamos a otros.

Hay que ser tonto del todo para rechazar esta verdad tan elemental, y querer mantener una energía escasa, agotable y contaminante.

 

¿Nos debe importar el cambio climático?

Es claro que hay cambio climático. Basta con entrar en esta página WEB:

 

http://nsidc.org/arcticseaicenews/

 

y seguir la pista al hielo del Ártico. Es la segunda vez en 37 años que la extensión del hielo es tan pequeña en noviembre.

 

El clima en España depende del “Chorro” polar, una corriente de aire que circula a 11 km de altitud, de Oeste a Este. La existencia y posición de esta corriente deriva del gradiente latitudinal de temperaturas, la diferencia de las mismas entre el Ecuador y el Polo Norte.

 

La situación de verano en España: grandes calores y sequía deriva de que el chorro polar, en verano, se desplaza hacia el norte, al estar calientes las regiones árticas.

 

Pues bien, ahora, en estos últimos años, el Polo Norte no se enfría lo que era habitual hasta el año 2000 hasta que se acerca el solsticio de Invierno (15 de diciembre), y se mantiene relativamente caliente durante todo el invierno.

 

Si el Chorro no arrastra el aire húmedo del atlántico central hacia España y sobre ésta no hay aire suficientemente frío, no llueve.

 

La situación de verano es de un Polo caliente: El gradiente de temperatura entre el Ecuador y ese Polo es suave.

 

Hoy esta situación se da tanto en otoño como en primavera, y solo tras el solsticio de Invierno se enfría algo ese Ártico y desciende hacia el sur el Chorro polar.

 

El clima ha cambiado ya de sus características del siglo XX a las del siglo XXI: Lluvias concentradas en 4 meses en vez de extendidas a 7, precipitaciones torrenciales en vez de suaves, fuertes escorrentías en vez de permear hacia los acuíferos.

 

Esto produce escasez de agua para el riego, y llega a producir escasez de agua para el hogar y para, simplemente, beber.

 

Al mismo tiempo, unas temperaturas más altas provocan mayor evapotranspiración de las plantas y daños para éstas.

 

Los glaciares de las montañas están deslizándose hacia los valles y solo quedan como hielo en zonas muy altas. En la Antártida y Groenlandia los glaciares, sobre suelos calientes en las costas por el agua del mar, se van deslizando hacia el océano, produciendo la subida dl nivel del mar.

 

Una subida de este nivel de medio metro, añadida a las mareas y las olas supone la entrada del agua unos cinco kilómetros tierra adentro.

 

Podremos seguir viviendo, pero no, claro está, de la misma manera que lo hacemos hoy.

 

Adicionalmente un consumo creciente de petróleo y gas, además de acelerar el cambio climático, acelera su agotamiento, lo que implica un cambio adicional en la vida de las sociedades.

 

Debemos, simplemente por precaución, frenar el calentamiento del Planeta.

 

Hay quien todavía duda, o rechaza de plano, que es la acción humana la que está produciendo el cambio climático actual. Y no solo son personas sin conocimiento, sino incluso físicos y meteorólogos de valía.

 

Pero no hay la menor duda. Toda la evidencia científica, desde la geología, la arqueología climática, la historia, la química, la termodinámica, la mecánica de fluidos, nos dicen que el cambio climático actual deriva de la emisión salvaje de CO2 (y metano) a la atmósfera desde 1800.

 

Adicionalmente, la extracción en 200 años de la energía solar capturada durante 20 millones de años por las plantas (carbón y gas) y los animalillos (petróleo) del Carbonífero, ha generado un sistema económico que no puede seguir cuando se acaben estos combustibles fósiles.

 

¿Podemos hacer la transición hacia un nuevo sistema económico sin revoluciones violentas? Es dudoso, pero posible. Los populismos son siempre preludios de cambios, pues ocurren cuando la sociedad se da cuenta, implícitamente, de que su entorno vital ha cambiado, pero sus miembros, las personas, explícitamente no quieren cambiar, aumenta su miedo a lo ignoto y se aferran a lo que ya conocen: Quieren explícitamente mantener su forma de vida, aunque saben, implícitamente, que no pueden hacerlo. Hay una tensión brutal en la sociedad que ha generado, a lo largo de la historia, conflictos que en el caso de Europa en el siglo XX llevaron a decenas de millones de muertos.

 

Hoy tenemos la ventaja, escasa, pero la ventaja de que conocemos el proceso, sus orígenes y desarrollo, y quizás pudiésemos reconducirlo, aunque las fuerzas de un lado son muchas mientras que las fuerzas de la razón y el conocimiento, son escasas.

 

No tenemos mucho tiempo, pero, aunque corto, lo tenemos.

 

La única forma es la comunicación constante de la realidad, y sus soluciones, pero en un lenguaje asimilable por la masa de la población.

 

¿Es posible convencer a alguien de alguna cosa? Este será el tema de otro post.

 

 

 

¿Es incomprensible la teoría económica?

Estoy leyendo un libro sobre sistemas complejos, “The Science of Complex Systems in Business, Life and Society”, de John H. Miller, del prestigioso Instituto de Santa Fe, en Nuevo México. Uno de los primeros capítulos lo dedica a las finanzas.

 

Confieso que entiendo poco de éstas, y teniendo en cuenta que entiendo algo de muchas cosas, me pregunto por qué de esta dificultad mía. Y reflexionando pienso que el problema es que cuando leo de ellas me faltan definiciones y realidades.

 

En ese libro se habla de “vendedores” que obtienen beneficios, y de “compradores” que también lo hacen y que en el “equilibrio competitivo” todos acaban obteniendo un beneficio neto.

 

Y aquí me paro. ¿De donde sale ese beneficio neto? No hay explicación. ¿Qué es ese beneficio neto? No hay explicación.

 

Esos vendedores y compradores viven en un universo extraño. Solo existen ellos, pero sin embargo obtienen beneficios. ¿De la nada? Porque los beneficios son la diferencia entre lo que cuesta producir algo que se va a vender y lo que se obtiene de la venta, y en ese ejemplo no hay la menor indicación de lo que ha costado producir lo que se ha vendido.

 

El problema es más grave. En el mundo real, es muy posible que el “comprador” haya sido parte del coste del “vendedor”. Y que probablemente el vendedor haya pagado al comprador parte del dinero que este va a devolver comprando lo que el vendedor vende. De hecho, es así, puesto que la economía no funciona en el vacío. La economía, que se dice ahora “global” ha sido siempre global, pues ni ganancias ni beneficios salen de la nada, sino que son parte de un flujo casi cerrado, solo abierto en dos extremos: El origen de la riqueza y su disipación. El resto son ciclos, ruedas interconectadas que van rellenando el camino total entre esos dos extremos.

 

La única fuente de riqueza es la energía solar, que antes se sacaba exclusivamente de forma directa e inmediata del sol mediante la fotosíntesis de las plantas, y en los dos últimos siglos de la energía solar fósil almacenada en el carbón, el petróleo y el gas natural.

 

Y esa riqueza acaba disipándose, directamente, cuando la quemamos en nuestro metabolismo, o en el de los coches, cuando la enterramos en un edificio que termina cayéndose, en ropas que acaban en la basura, en cerámicas y vidrios rotos, en fin, en la destrucción.

 

En esta economía global una persona, como Amancio Ortega, por ejemplo, puede hacerse muy rica, temporalmente. ¿Cuánto dura esa riqueza? Con suerte cuatro o cinco generaciones. La empresa más duradera que existe hoy es DuPont, y no tiene más de 200 años; y es la única. El resto crecen y desaparecen en pocas décadas. Sus “costes” son beneficios de otros, sus “beneficios”, costes para los demás y el resultado neto, sin inyección de energía desde fuera del sistema, desde el Sol, nulo, o más bien, negativo.

 

Es, pues, necesario cambiar el razonamiento. En los argumentos sobre equilibrios competitivos, sobre ganancias y pérdidas, sobre PIBs, etc. es preciso introducir la realidad, cuánta riqueza real se genera en cada intercambio comercial, financiero. Probablemente se vea que la generación es negativa, que lo que producen los intercambios son pérdidas de riqueza real.

 

Si es así, como así parece, necesitamos urgentemente otra teoría diferente de la que deriva de Adam Smith, que se limita a “lo que hay”, sin considerar de dónde viene y hacia dónde va.

 

Necesitamos, ya, tras doscientos años de estática, una dinámica de la riqueza, una mecánica de flujos y no un análisis de equilibrios.

 

Es tremendo que, incluso un muy buen científico, del Instituto Santa Fe, preocupado por los sistemas complejos y en 2015, siga pensando en estática tras 200 años de desarrollo de la disciplina.

 

Lo mismo ocurre en mi disciplina, en la física, o al menos en una parte de la misma. Estoy leyendo otro libro sobre el concepto de “tiempo” (del reloj, no atmosférico). Y no hay análisis coherentes del mismo. En la mayoría de los textos se introduce el tiempo como una variable de la teoría, sin especificar lo que pueda ser. Incluso hay un científico, William G. Unruh que afirma que de hecho la gravitación es el tiempo.
No está mal, pero sustituye una cosa por otra, para la cual no ofrece definición.

 

El tiempo exige dinámica, movimiento, flujo. El tiempo fluye, evidentemente, mientras que el espacio tiene un aspecto esencialmente estático. El tiempo exige cambio, en la posición de un objeto (y por tanto algún tipo de memoria) o en la concentración de alguna substancia química. Solo hay tiempo si hay secuencia, y si desaparece el cambio (una corriente eléctrica en un superconductor a temperatura de -272ºC, por ejemplo) desaparece el tiempo.

 

Es evidente que el tiempo depende de la masa de los objetos que se mueven, o de los objetos cerca de los cuales otros se mueven, puesto que el espacio cerca de las masas es distinto del espacio muy lejos de ellas, y por lo tanto también lo es el movimiento.

 

Pero no podemos sustituir las masas por el tiempo, pues la definición del mismo no tiene que ver con ellas.

 

Deriva todo esto de ignorar lo que significa una ecuación. Estas son iconos, expresiones gráficas que indican relaciones entre cosas distintas, y por lo tanto esos entes no pueden ser considerados como iguales. De hacerlo así, perdería la ecuación todo su significado.

 

La segunda ley de Newton (de la cual el resto de la física no es más que un comentario) dice que una fuerza, sobre un cuerpo, le produce una aceleración, y que el coeficiente que da la aceleración es una propiedad del cuerpo que denominamos “masa”. Pero la aceleración no es la fuerza, ni lo es la masa, y la fuerza no es la aceleración.

 

Si así fuera, la ley de Newton sería una tontería, una perogrullada, algo carente de interés. Su importancia se basa en que indica cómo responden los cuerpos a la presencia de otros, como es la interacción entre cuerpos, y la fuerza no es la masa por la aceleración, sino algo que produce aceleración en los cuerpos.

 

Una ecuación, en la física, indica la respuesta de un sistema ante la interacción con otro, y no una mera igualdad.

 

Es necesario ser inmensamente preciso en lo que se piensa, se escribe, se dice.

 

La alternativa es el error.

Clima y cambio climático

He puesto en la sección “Noticias de Clima” un par de ellas sobre los glaciares de la Antártida y la subida del nivel del mar.

Si entráis en http://nsidc.org/arcticseaicenews/ veréis que los hielos del Ártico no se recuperan, que están de nuevo en su nivel más bajo de los últimos 20 años.

Mientras el Ártico no esté frío, el “chorro polar” (the polar jet) no desciende en latitud hasta las latitudes españolas. El “chorro” circula a 11.000 metros de altura y por tanto es lo que coloca aire frío, sobre España, por ejemplo. Mientras no haya aire frío en altura, las nubes no crecen y no condensan y no hay lluvia continua, la que empapa el suelo que rellena los acuíferos.

 

Los ríos y pantanos se nutren realmente de los acuíferos, no de las escorrentías de las grandes riadas. Con acuíferos “secos” (no lo están nunca, pero están en tal situación que no permean agua hacia las cuencas) tenemos sequía garantizada.

 

El clima, como casi toda la naturaleza, y la sociedad humana, es un sistema no lineal. Estos sistemas son aquellos que tienen realimentación positiva: En buen español, “los ricos se hacen más ricos y los pobres, miserables”.

 

La razón es sencilla de entender. Hay un rico que tiene fincas en Asturias y en Hellín. En Hellín hay una sequía que dura un año, otro año, otro … . El primer año el pequeño agricultor todavía aguanta. El segundo año empieza a pasarlo mal, y el tercer año tiene que vender su terreno al rico que se mantiene bien porque llueve en Asturias. El rico empieza a incrementar las hectáreas que tiene en Hellín, y acaba dueño de toda la región.

 

El aumento de temperaturas está deshelando las tundras canadiense y siberiana. Las tundras mojadas sueltan el metano que contienen, que calienta aún más el clima, y la falta de hielo hace que se refleje cada vez menos energía hacia el espacio, y que esa energía se absorba por el suelo, lo que impide una helada intensa en invierno. La tundra sin hielo se va extendiendo hacia el norte en un sistema “rico, más rico; pobre, más pobre”.

 

Esto se puede parar, como se puede desamortizar la riqueza improductiva (Enrique VIII de Inglaterra, Lutero en Alemania, la Revolución Francesa, … ).

 

Tenemos que cambiar de fuentes de energía, y lo podemos hacer: Tenemos todos los recursos en nuestras manos. Incluso tenemos donde almacenar la energía intermitente de celdas fotovoltaicas y de molinos de viento: en las baterías de los coches eléctricos.

 

¿Es “caro” esto? De entrada, toda la energía solar que capturemos es energía que no pagamos a los petroleros, incluidos, claro está, Repsol y Gas Natural. Cuando se dice que “España no puede dejar el petróleo ni el carbón’’ lo que se está diciendo es que los grandes petroleros (carboneros) no quieren dejar de ganar dinero mediante unas inversiones ya totalmente amortizadas, lo mismo que las de las centrales nucleares, amortizadas hace décadas, y que hoy son pura ganancia con un casi nulo empleo.

 

Por cierto, para los que dicen que las energías renovables no las puede subvencionar el Estado, hay que recordar que casi todas las centrales nucleares las pagó el Estado, es decir, las pagamos los españoles, y hoy, ya amortizada la inversión, dan ganancias a tres empresas particulares.

 

Se puede eliminar la energía fósil. También los criadores de caballos decían que no se podían substituir éstos por los coches.

 

Y en cuanto al “gasto”, de nuevo, ¿Qué “gasto” implica la substitución de los combustibles fósiles? Hay que montar fábricas de celdas solares. Sabemos hacerlo y supone pagar sueldos a un buen número de personas que devuelven ese dinero cuando compran las celdas solares y otros productos derivados de las mismas: El gasto neto es cero. Los montadores de paneles solares cobran sueldos que devuelven cuando otras personas compran los paneles solares. Y así hasta el infinito.

 

Gasto de verdad es lo que estamos haciendo ahora: Quemar, destruir la energía solar almacenada en los combustibles fósiles. Esto es gasto irreversible, como lo es, por ejemplo, tirar al fuego un millón de euros sin obtener nada a cambio más que un poco de humo. Y esto lo hacemos todas las horas de nuestros días sin que nadie se fije siquiera en eso.

 

Hoy he tenido un acceso de tos en un restaurante. Cuando se me ha pasado he contado al camarero, que es amigo, que eso deriva de que tengo los pulmones llenos de micro partículas sólidas, producidas por el diésel al quemarse en los motores. Y el hombre se ha quedado de piedra: ¡No sabía que el diésel es uno de los peores contaminantes que tenemos en nuestras ciudades y carreteras, no por los óxidos nitrosos, que también, sino por el azufre y las micro partículas sólidas que acaban en los bronquiolos de nuestros pulmones sin posibilidad alguna de su expulsión o limpieza!

 

En fin … .
Podemos arreglar muchísimas cosas de lo que nos pasa.

 

Pero tenemos que querer hacerlo.

Razón y sinrazón

Ayer me llamaron de Capital Radio para que explicara, se supone a gentes con mentes profesionales, lo que cualquier crío entiende: Que las tecnologías solares son cosa del siglo XXI y que el carbón es del siglo XIX.

 

Estamos metidos en España en un juego sin final entre Cataluña y el resto de los españoles por algo esencialmente infantil: aquel juego de guardería de ver quien micciona mas lejos que otro. Resulta que todo el problema de cuatro gatos en Cataluña es que no sean ellos, o los que les sucederán, miembros del Consejo de Europa, y sí lo es el presidente del Gobierno español. Al pueblo catalán lo que de verdad le debería interesar es tener una economía que diese trabajo con salarios altos a cuantos más catalanes mejor, y no contentarse con migajas pero “ser catalán’’, como lo que prometía Hitler a los alemanes: “Seréis pobres, pero ¡SOIS ALEMANES!”

 

Resulta que lo que quieren esos cuatro gatos, hablar de “tú a tú” al presidente del gobierno de España, degenera en valor cuando deja de haber presidente de gobierno de España y lo que hay es 17 presidentes de gobierno de 17 miniterritorios. Si en el Consejo de la UE se sentasen 280 presidentes de gobierno en vez de 27, la “categoría”

de cada uno de ellos sería la de un oficinista más de Bruselas.

 

Hace años los profesores de las universidades querían ser catedráticos. Ser catedrático tenía “prestigio”. Hoy se ha conseguido y hay catedráticos por decenas de miles. Correspondientemente el sueldo real de un catedrático se ha reducido en el mismo factor en que ha aumentado su número y su categoría social es la misma que la de aquellos profesores antes de serlo.

 

El “prestigio” de un catedrático derivaba de su singularidad. El prestigio de un presidente de Gobierno deriva de su unicidad. Cuando hay 17 no hay prestigio que valga.

 

Todo esto son sistemas dinámicos que cambian sus condiciones de contorno al evolucionar. Puesto que las soluciones de un sistema dinámico dependen de las condiciones de contorno, que deben ser externas a las ecuaciones, las soluciones dejan de representar al sistema al cabo de un tiempo reducido.

 

No es tan difícil reconocer esto. Hasta los críos saben que al cabo de un cierto tiempo los juegos dejan de tener interés y se adaptan a otros.

 

A veces se dice que el ser humano necesita la sinrazón, que hay aspectos “trascendentes” en la vida. Lo que yo he visto es que la razón genera riqueza y bienestar, para un gran número de personas, mientras que la sinrazón genera pobreza, malestar, muerte y desolación. Incluso la búsqueda de lo “trascendental”.

 

No ha habido horrores más grandes en la historia de la humanidad que los del siglo XX generados, respecto a la primera guerra mundial, por las ganas del Kaiser de tener las mismas colonias que los ingleses, algo indiferente, pues todo el mundo reconoce que las colonias costaban a los países más de lo que sacaban de ellas. Y por el ansia de Hitler de dominar a rusos y franceses.

 

Yo conduzco todos los días unos 100 kilómetros, a 100 metros del coche de delante, y todos los días hay quien me pita irritado y me adelanta por la derecha para …. Para colocarse delante de mí y seguir así 20 kilómetros sin alejarse de mí más de 100 metros. ¿Qué ha ganado con adelantar?

 

Actuar razonablemente, utilizando la razón, el pensamiento, es algo que se puede aprender, que se puede ejercitar.

 

Esto mismo ocurre con respecto al clima, y con respecto a la física actual. Las consecuencias del cambio climático son claras y evidentes. Ninguna es buena. Es preciso frenarlo. Y para ello nada mejor que aislar las casas y comprar coches híbridos y eléctricos, y que la generación de energía eléctrica sea 100% renovable.

 

No hay nada, a pesar de los economistas con poder, que diga que esto no es mejor que seguir con casas mal aisladas y generando energía mediante carbón y gas natural.

 

Razón y sinrazón.

 

En la física actual tenemos varios problemas conceptuales. El primero es que se insiste una y otra vez en que la Mecánica Cuántica debe de ser correcta pero que no se debe intentar entenderla: Que hay dominios de la naturaleza que son ininteligibles. ¡Cómo se parece esto al estudio interminable de la biblia por los judíos: ¡Se estudia sin esperanza de comprensión!

 

Pero la ciencia no es esto. La ciencia se desarrolló contra el misticismo, la ciencia afirma que todo puede entenderse, y de hecho es así. Si hay algo que no entendemos es que no lo hemos explicado bien, y que tenemos que hacer un esfuerzo para explicarlo mejor. No es de recibo decir: Tenemos una teoría perfecta, pero ininteligible. Esto mismo ocurre con la Relatividad General, en la cual hay un parámetro cuyo valor caracteriza un universo que se expande indefinidamente o que se expande y se contrae, y no conseguimos acertar con su valor. Adicionalmente la expansión detectada hoy del universo necesita de una masa inmensa que no se puede encontrar de ninguna manera. Parece más razonable volver al punto de partida y tratar de desarrollar otra teoría que explique los hechos observados sin postular material místico. Razón y sinrazón.

 

Y, por último, el modelo estándar de las partículas elementales. En su desarrollo se llega a decir que todas las partículas no son más que oscilaciones de campos inmateriales. Puesto que cada partícula sería una oscilación, localizada y no extensa. Pero unos cuantos zillones de estas oscilaciones doblan los ejes de un camión cargado de piedras. Hay que buscar mejores explicaciones. Razón y sinrazón.

 

La razón nos sacó de la miseria, puesto que la sinrazón afirmaba que “las cosas son así y hay que aceptar la situación”. La razón siempre dijo: ‘’No, podemos cambiarla’’.

 

Hoy estamos peligrosamente camino del olvido de la razón substituyéndola de nuevo por los deseos y las imágenes.

 

Debemos volver a pensar. Y a desarrollar la razón.

Ondas gravitatorias

Hoy aparece en el New York Times un artículo sobre una colisión entre dos estrellas de neutrones que provocó el tercer caso de detección de ondas gravitatorias en el LIGO de los EEUU:

https://www.nytimes.com/2017/10/16/science/ligo-neutron-stars-collision.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&clickSource=story-heading&module=second-column-region&region=top-news&WT.nav=top-news

 

Las ondas coincidieron en el tiempo con observaciones ópticas, de radio y de radiación gamma.

 

La idea de las ondas gravitatorias es que el espacio se contrae y se expande en cantidades minúsculas cuando varían las posiciones de cuerpos (evidentemente con masa).

 

Esto no es extraño: El espacio es lo que hay entre las masas y, por su misma definición, sus características dependen de las posiciones de esas masas. Una bola de acero, por ejemplo, se ve atraída hacia el centro de la Tierra. Podemos decir que hay una fuerza gravitatoria que la atrae, o que el espacio alrededor de la Tierra se curva de manera que el movimiento de la bola sigue una trayectoria en el mismo que la lleva en dirección a su centro.

 

En los rieles de un tren, podemos decir que éstos ejercen una fuerza sobre las ruedas que impide que descarrilen, o que las ruedas siguen un camino marcado.

 

En general, las variaciones del espacio causadas por el movimiento suave de planetas, soles, estrellas y galaxias son demasiado pequeñas, y demasiadas todas juntas para permitir la detección.

 

Pero un evento de alto impacto, la colisión entre estrellas, entre agujeros negros, genera un pulso de “alta” intensidad, que sobresale del ruido de fondo.

 

La idea de que el “espacio” no es plano y que la luz, por ejemplo, avanza en trayectorias curvas, sigue pareciendo revolucionaria, y a Einstein le costó 10 años conseguir expresar eso de forma matemática. Pero esto parece extraño, puesto que ya en la superficie de la Tierra los aviones, para ir de Madrid a Los Ángeles, no vuelen sobre Nueva York (una línea recta en un mapa plano) sino que lo hacen pasando por encima de Groenlandia, siguiendo la distancia más corta sobre una esfera. El espacio, cerca de la Tierra, es curvo.

 

Y es curvo en general, siendo solo aproximadamente plano entre galaxias distintas, lo más lejos posible de las masas que lo curvan.

 

No podemos “detectar” el espacio. Pero entre las masas que existen está el campo gravitatorio, lo mismo que entre las cargas eléctricas en movimiento está el campo electromagnético. En cada punto de estos campos hay fuerzas que se detectan mediante otras masas, o mediante otras cargas eléctricas. Si se mueven las masas o las cargas cambian las fuerzas detectadas. Podemos decir que hay ondas de fuerzas, o que hay variaciones de los campos, y en el caso de la gravedad, variaciones del campo gravitatorio, es decir, del espacio entre las masas.

 

Los campos, el espacio, no son algo independiente de los cuerpos, cargados o masivos.

 

Esto, que parece de Perogrullo, fue el inmenso descubrimiento de Einstein en su teoría de la Relatividad General de 1915.

 

El problema con la gravitación, que no tenemos con la electricidad, es que somos sensibles a ella: Si levantamos un brazo, se cae, la piel se va aflojando con la edad, sometida constantemente a la fuerza de la gravedad.

 

Es difícil mirarse a sí mismo. Es mucho más fácil mirar a los demás. Fue muy difícil entender la gravedad: Es algo “nuestro”. Fue mucho más fácil entender la electricidad: Es algo externo.

 

Pero lo hemos hecho.

Incendios y otras catástrofes

En California se han quemado estos días al menos 46.000 Ha o 450 km2, un área de un tamaño un 80% de la ciudad de Madrid. En Portugal llevan 200 incendios esta primera semana de Octubre. Todos sabemos de los huracanes de este otoño en el Caribe. Pocos siguen las catástrofes de los tifones de Asia y de los monzones de la India.

 

¿Son estas catástrofes consecuencia del cambio climático?

 

El argumento básico de los negacionistas, entre otros el Sr. Trump, y su encargado de deshacer todo lo que se había avanzado en los EEUU para tratar de frenarlo, el Sr. Pruitt, es que “siempre ha habido cambio climático”.

 

¿Quién puede saber esto mejor que los que nos dedicamos al estudio del clima?

 

Pero otros cambios climáticos han ocurrido cuando no había civilización sobre la Tierra, o han sido mucho menores, como el óptimo medieval que permitió a los escandinavos salir de “Vikingos” de sus lugares de origen, o la pequeña edad del hielo, que causó revoluciones campesinas en todo el mundo al hacer disminuir las cosechas a lo largo y ancho del globo.

 

El cambio climático actual es mucho más brusco que los anteriores de que tenemos registro, y como dos veces (hasta hoy) más intenso que estos dos últimos que he mencionado. La única explicación para un cambio climático de esta magnitud y en tan corto tiempo es el aumento de los gases poliatómicos en la atmósfera, que retienen la emisión de salida en el rango de los infrarrojos, y consecuentemente aumentan la temperatura del planeta.

 

El aumento de la temperatura del Ártico cambia las trayectorias de los vientos, y es esto lo que denominamos Cambio Climático: llueve en donde no tenía que llover, deja de hacerlo allí donde se esperaba el agua, la atmósfera carga más vapor y por tanto, cuando llueve, lo hace con mayor intensidad.

 

Los incendios son consecuencia de la sequía, una causa natural pero aumentada por el ser humano, y las malas prácticas de las personas. De la misma manera que las inundaciones son hoy más dañinas que hace décadas o siglos, los incendios son mucho más perjudiciales también hoy. La capacidad del agua para causar daño se debe a la deforestación (incluidos los incendios), ya que al eliminar los árboles se eliminan los frenos al agua que cae por las laderas, y al llegar este agua a las zonas pavimentadas el suelo no la puede absorber.

 

Respecto a los incendios, si no se limpia constantemente el sotobosque, éste, al final de verano, es pura yesca, que se incendia por cualquier causa. Si además se permite construir al lado de los bosques (la distancia mínima debería ser de 500 metros, pues las casas se incendian sencillamente por la radiación infrarroja que desprende el incendio) la tragedia está servida.

 

Los argumentos de los negacionistas son, o bien que las vidas humanas no importan, o bien que son el precio a pagar por no se sabe qué libertad de las personas. Que hay que permitir los negocios (el carbón, por ejemplo), que no debe haber zonas protegidas pues las gentes deben poder vivir donde les plazca, y que limpiar los bosques cuesta dinero.

 

Como se puede aceptar sin esfuerzo mental, el dinero que se gana con el carbón se puede ganar mejor con otras actividades, y la realidad es que, aunque queramos, no podemos vivir donde nos apetezca, por ejemplo, en lo alto del Everest, ni podemos conducir unos por la derecha y otros por la izquierda al mismo tiempo, y el dinero que cuesta limpiar los bosques no llega ni al 0.01% del dinero que se pierde cuando estos se queman.

 

La razón verdadera es la que describió Ortega en su “Rebelión de las masas”, hace ya 90 años, y que llevamos arrastrando desde entonces: La exigencia del que no sabe a hacer su santa voluntad. El rechazo a la razón, y la vuelta a la barbarie, entendiendo ésta por rechazo a una vida civilizada y racional.

 

Las catástrofes aumentarán. Lo predijimos unos cuantos, hace ya 30 años, pero como los escritos de Ortega, ante el rechazo de la gran mayoría de las personas.

La situación actual del mundo

Estamos viendo el empoderamiento de los más ignorantes de la sociedad, como ya anunciaba Ortega: Estamos viendo la auténtica “Rebelión de las Masas”.

Hay esta semana (2-8/10/17) un artículo en “The Economist” que indica cómo, con el crecimiento del número de investigadores ha disminuido, no solo relativamente, sino en términos absolutos, la aparición de ideas nuevas, de nuevos descubrimientos.

Todos los años me pide “El Cultural” una lista de los 5 hitos más importantes ocurridos en ese año en la ciencia. Cada año me resulta más difícil señalarlos, encontrar aunque solo sea uno.

Esto es fácilmente comprensible: Para descubrir algo nuevo es preciso pensar mucho, y para ello deben los pensadores pasar mucho tiempo ‘’sin hacer nada’’, nada se entiende no correr frenéticamente de un sitio a otro, no escribir alocadamente artículos para promocionarse, y no justificar sin parar las subvenciones recibidas.

Los temas aceptados para ser investigados son aquellos que presentan el mínimo riesgo de fracaso, es decir, temas marginales que no suponen ninguna innovación. A mí me rechazaron los dos últimos proyectos que presenté, con el mismo argumento: “Los resultados que usted propone conseguir no están garantizados”. Tras estos dos mensajes, dejé, evidentemente, de plantear proyectos oficiales, y ahora investigo yo solo por mi cuenta.

Esto, que es algo de un pequeño rincón del mundo, la investigación científica, es una muestra de la situación general de este mismo mundo, al menos en nuestra esfera de atención, lo que se da en llamar ‘’el oeste’’.

Esto que pasa en la investigación es un síntoma, como digo, de muchos problemas actuales de todo el mundo. Los problemas se llaman, paradójicamente, éxito. Pongamos otro ejemplo de España: En la transición se pensó que todos los españoles deberían poder obtener un título de licenciado universitario. Se montaron universidades nuevas hasta llegar al número de 80. Sus profesores pensaron que debían llegar todos a catedráticos y el número de estos no ha hecho sino aumentar de manera continuada.

Ahora bien, un catedrático tiene alguna importancia si hay pocos. Si hay muchísimos no hay distinción alguna. Se mantiene la denominación, pero no la imagen que esa denominación despierta en la mente. Con respecto a los alumnos, si todos los españoles son licenciados, ser licenciado carece de valor.

Entre 1950 y, digamos, 2010, se “garantizaba” a todas las personas que podrían no solo vivir bien sino, sobre todo, prosperar. Ahora bien, prosperar, por ejemplo, en una fábrica quiere decir llegar a capataz, a jefe de sección, a jefe de servicio. Y si todos llegan a jefe de servicio, ya no hay ninguno que lo sea, realmente.

Se buscaron máquinas para aumentar la productividad de cada persona. Las máquinas se hicieron tan eficientes que dejaron de necesitar a las personas. El éxito produce fracaso.

En las ciencias los sistemas se caracterizan mediante ecuaciones llamadas diferenciales. Para encontrar la solución de éstas, se precisan condiciones de contorno, que se suponen constantes.

La evolución de nuestras sociedades ha generado cambios constantes en las condiciones de contorno, de manera que las ecuaciones no tienen solución. Los gestores se empeñan en mantener las antiguas ecuaciones con aquellas condiciones hoy ya obsoletas. Las gentes se revuelven, y no ven solución a sus problemas. Y sobre todo no entienden cómo esos gestores que prometieron tanto, no reconocen que ya no saben cómo arreglar aquellos problemas.

Las magníficas ecuaciones y sus maravillosas soluciones ya no describen el mundo que esas soluciones han creado. Pero su éxito era tal, que los que manejan las ecuaciones no aceptan que tengan que cambiarlas.

Nos está pasando esto mismo con la cosmología, con los modelos de partículas: Se han ajustado tan bien a los datos medidos, que los físicos se resisten a aceptar que son erróneos. Pero hoy se plantea la existencia de una materia obscura que no existe; y los neutrinos, en contra de la teoría, tienen masa.

Hay que cambiar las ecuaciones, pero la resistencia es brutal, y los científicos, que tienen que presentar un informe trimestral de lo que hacen, no tienen tiempo de hacerlo, y si piden tranquilidad para pensar, se les rechaza.

En los EEUU el nuevo sistema de producción y distribución ha dejado a millones de personas fuera de la carrera por aumentar su prosperidad. Cuando están apoyando los gritos de Trump, están pidiendo que el mundo se ajuste a unas ecuaciones cuyas soluciones lo han cambiado, de manera que ya no lo representan. En vez de buscar, como otros, el prosperar en el mundo nuevo, se empeñan en querer mantener las antiguas ecuaciones. Y si no puede ser, destrozar el nuevo mundo, las nuevas condiciones de contorno. Las masas se rebelan y su única propuesta es destrozar.

La solución pasa por aceptar que con el inmenso éxito del método de trabajo que nos ha traído hasta aquí, tenemos que rechazar una parte del mismo y aceptar la búsqueda de nuevas ecuaciones.

En el lenguaje de la física, rechazar la Relatividad General y el Modelo Estándar y volver, humildemente, a empezar, con los nuevos datos.

Los griegos lo sabían muy bien: El mayor pecado, el mayor problema de los humanos, es la hýbris. Necesitamos -humildad-.